miércoles, 29 de abril de 2026

EL GATOPARDO (Il Gattopardo, 1963)

 

CARTELERÍA


            Giuseppe Tomasi, duque de Palma di Montechiari y príncipe de Lampedusa, nació en Palermo (Sicilia) en 1896 y murió en Roma en 1957. Fue un hombre culto y cosmopolita que hablaba varios idiomas. Completamente opuesto al absolutismo del régimen fascista que se estaba adueñando de su país tomó la decisión de alejarse y dedicarse a viajar por el extranjero. 

            Descendiente de una de las familias más aristocráticas de Sicilia, dedicó prácticamente toda su vida al estudio de la literatura

ITALIA

            “El Gatopardo” fue su única novela. Publicada en 1958, el título alude al leopardo que aparece en el escudo heráldico de la familia del protagonista, Don Fabrizio Salina.

            Giuseppe Tomasi di Lampedusa murió sin saber que tras su publicación, su novela sería aclamada inmediatamente en toda Europa y que él alcanzaría un renombre desde entonces como uno de los más importantes novelistas del siglo, culminando de esta forma su vida con la ironía con la que tan magistralmente había hecho gala en su única novela

ITALIA

            Visconti, que pertenecía también a la aristocracia, conoció la novela antes de su publicación y en seguida se mostró interesado en adaptarla al cine, así que cuando el productor Goffredo Lombardo adquirió los derechos de la novela, este, no tuvo ninguna duda en asignar la realización del film al director milanés

FRANCIA

            A principios de 1961 se empezó a elaborar el guion; para ello, Visconti buscó a sus colaboradores habituales. En primer lugar a Suso Cecchi D’Amico, una de las mejores guionistas del cine italiano, acompañada por Enrico Medioli, Pasquale Festa Campanile y Massimo Franciosa, una tripleta de escritores de lujo que llevaban trabajando con Visconti desde “Rocco y sus Hermanos”(1960) su mayor éxito hasta ese momento

ESPAÑA

            Mientras tanto, el director viajaba con frecuencia a Sicilia acompañado del hijo adoptivo del príncipe de Lampedusa, para buscar localizaciones para el rodaje.

            Visconti decidió que para recrear el pequeño pueblo de Donnafugata utilizaría la localidad de Palma di Montechiari donde el príncipe tenía su residencia de verano.

            A principios de 1962, Visconti y su equipo de guionistas tenían terminado el guion

JAPÓN

            Desde un inicio, Visconti tenía claro que los personajes de Tancredi y Angelica se los iba a asignar a Alain Delon y a Claudia Cardinale. El director se consideraba el descubridor de la pareja al haberles dado su gran oportunidad en “Rocco y sus Hermanos”(1960) y Visconti era de esos directores a los que les gustaba trabajar siempre con su equipo fijo de colaboradores.

            Warren Beatty intentó por todos los medios convencer a los productores para hacerse con el papel de Tancredi, pero Visconti no cedió

POLONIA

            El mayor problema vino para conseguir al actor que tenía que interpretar al príncipe Fabrizio di Salina, amo y señor de toda la función, para el que se necesitaba un actor de primera.

            La primera opción de Visconti era Nikolay Cherkasov, el gran actor ruso protagonista de entre otros, dos peliculones de Sergei Eisenstein, me refiero a “Alexander Nevsky”(1938) y a “Ivan, El Terrible”(1944-1946), pero su estado de salud, le obligó a rechazar el papel. Tras este contratiempo, Visconti pensó en Laurence Olivier o en Marlon Brando.

            Olivier, acababa de recuperarse de una enfermedad y no quería embarcarse en ningún rodaje largo y con Brando, que sí se mostró interesado en la película, no  se pusieron de acuerdo con el dinero

ALEMANIA

            La cosa pintaba mal hasta que apareció en escena la “20th Century-Fox” que estaba interesada en formar parte de la producción del film, aportando 3.000.000$ al presupuesto. Algo por otro lado muy interesante porque además, aseguraba la distribución de la peli en Estados Unidos. Para ello, “La Fox” tan solo impuso la condición de que el protagonista tenía que ser un actor norteamericano y ofreció al productor Goffredo Lombardo que eligiera entre Anthony Quinn, Spencer Tracy y Burt Lancaster (otras fuentes añaden a Gregory Peck también).

            Lombardo eligió a Burt Lancaster y en un principio, no le dijo nada a Visconti que cuando se enteró montó en cólera diciendo en pocas palabras que el actor era bueno haciendo de pirata, de gánster y de vaquero, pero que él lo que necesitaba era un príncipe aristocrático siciliano.

            Fue tras ver el trabajo del actor en el film de Stanley Kramer “Vencedores o Vencidos” (Judgment at Nuremberg, 1961) cuando Visconti pensó que, lo de darle el personaje a Lancaster,  igual no era tan mala idea

PHILIPP VON KETTELER

            Aun así, la relación entre Lancaster y Visconti no empezó con buen pie. El duro trato de Visconti con el actor durante la primera semana de rodaje fue lamentable. Esto llevó a que un día, Lancaster se plantara en el set y le cantara las cuarenta al director. Visconti se quedó tan impresionado con la sinceridad con la que el actor le presentó sus quejas que provocó que entre ellos naciera una gran amistad y un respeto mutuo a partir de entonces. De hecho, unos años más tarde, volverían a trabajar juntos en “Confidencias” (Gruppo di famiglia in un interno, 1974) otro de los grandes films del director

EE.UU.

             El reparto se completó con un extraordinario conjunto de actores italianos entre los que habría que destacar a:  Paolo Stoppa (Don Calogero Sedara), un veterano que los cinéfilos recordaran por su trabajo en films como: “El oro de Nápoles”(1954) de Vittorio De Sica, “Los jueves, milagro”(1957) de Berlanga o “Hasta que llegó su hora” (C'era una volta il West, 1968) de Sergio Leone. También a Romolo Valli (Padre Pirrone) otro secundario de lujo; a Mario Girotti (Conde Cavriaghi) antes de cambiar su nombre artístico por el de Terence Hill y hacerse mundialmente famoso por sus películas junto a Bud Spencer; a Rita Morelli (Princesa Maria Stella Salina), Giuliano Gemma interpretando a uno de los generales de Garibaldi y una jovencísima Ottavia Piccolo (Caterina) que debutaba en la pantalla grande con tan solo 13 años

AUSTRALIA

            El rodaje comenzó el 21 de mayo de 1962 y se extendió durante 4 meses en los que el equipo técnico y los actores, soportaron las 11 semanas más calurosas del año.

            Los primeros problemas aparecieron por obra y gracia de la iglesia católica cuando Ernesto Ruffini, cardenal de Palermo, publicó una carta pastoral poniendo a parir la novela y el hecho de que fuera a ser llevada a la pantalla por un director marxista y amoral como Visconti. Después de solventar este contratiempo, tuvieron que arreglar el tema de la Mafia, ya que si querían rodar en Sicilia, había que pedir permiso a cada uno de los jefes locales de la organización y por supuesto, pagar el dinero estipulado por ellos para evitar “accidentes” durante el rodaje

PORTUGAL

            Como ya he comentado, el calor era insoportable y para la secuencia del baile que se filmó en los salones del Palazzo Valguarnera Gangi de Palermo tenían que reemplazar constantemente las flores que se marchitaban enseguida y los cientos de velas que se derretían rápidamente debido a los equipos de iluminación situados arriba de las lámparas de araña, esto ocasionaba que cada dos por tres hubiera que parar la filmación. Además, los guantes blancos que llevan todos los invitados se manchaban de sudor y Visconti insistía en que había que cambiarlos. Tanto es así que tuvieron que instalar una lavandería en las mismas dependencias del palazzo.

            Para rodar las secuencias de las tropas de Garibaldi entrando en Palermo, los productores para abaratar los costes, propusieron reconstruir todo el escenario urbano en un estudio, pero Visconti que era un perfeccionista se opuso y rodó todas las secuencias en exteriores con el consiguiente trabajo de tener que eliminar del campo de visión todos los elementos modernos existentes. Además de tener que recubrir todo el asfalto con adoquines en cada una de las localizaciones de Palermo que aparecen en la filmación

FRANCIA

            Vamos que todo esto pudo hacerlo porque la película contaba con un presupuesto de 2.900 millones de liras lo que en aquella época venían a ser unos 4.640.000$, la producción más cara hasta ese momento en Italia. Y que conste que Visconti no se pasó ni una lira del presupuesto inicial que tenía asignado.

            Y si nos ponemos a comparar en Hollywood a mediados de los 50, ya se gastaban mucha más pasta en producciones como “La Vuelta al Mundo en 80 Días”(1956), que contó con 6.000.000$, David Lean se fundió 15.000.000$ en el presupuesto de “Lawrence de Arabia”(1962) o sin ir más lejos ese mismo año se gastaron en “Cleopatra”(1963) unos 44.000.000$ de nada

SUECIA

            En septiembre de 1962, Visconti tenía rodada por fin, la película más ambiciosa y más costosa que había hecho en su vida y empezó a hacer el montaje con su editor de confianza, Mario Serandrei con el que llevaba trabajando desde “Obsesión”(1943) su primera película.

            Todo el equipo técnico del film, estuvo formado por colaboradores habituales de Visconti. La extraordinaria fotografía fue obra de Giuseppe Rotunno; el detallista diseño de producción corrió a cargo de Mario Garbuglia y para diseñar el fastuoso vestuario contó con Piero Tosi que como no podía ser de otra manera consiguió por su trabajo una merecidísima nominación al Oscar

ESPAÑA

            Otro aspecto a destacar es la grandiosa banda sonora que el maestro Nino Rota compuso para la película. La conmovedora partitura aportó la atmósfera perfecta para acompañar las imágenes del film.

            Visconti quería una sinfonía original que contuviera todos los temas principales de la peli, así que Rota terminó una composición que había compuesto durante la 2ª Guerra Mundial y se la presentó al director que se quedó maravillado con la pieza. Además incluyó una polka, una mazurca, una quadriglia, un galop y dos valses. Uno original suyo titulado “Valzer del Commiato” y el otro fue un arreglo que hizo al “Gran Valzer Brillante” de Giuseppe Verdi, un vals inédito del gran compositor cuyo manuscrito original había sido adquirido a un anticuario romano y estaba en poder de Visconti

JAPÓN

            “El Gatopardo” se proyectó por primera vez en México el 2 de enero de 1963 dentro del “Festival de Cine de Acapulco”.

            El estreno en Italia fue el 29 de marzo de 1963 y en España se estreno a finales de ese mismo año, el 16 de diciembre.

            La primera versión duraba 205 minutos, pero tanto Visconti como su productor, pensaron que era muy larga y la redujeron a 195 minutos para su proyección en el “Festival de Cannes”; donde por cierto, ganó ese año “La Palma de Oro”. Finalmente, para su estreno comercial, suprimieron otros 10 minutos, dejando la versión definitiva en 185 minutos. Claro que esto fue para su distribución en Europa, porque lo que hicieron en Estados Unidos con el film, fue una masacre

BÉLGICA

            Para su estreno en Nueva York el 12 de agosto de 1963, la “20th Century-Fox”, realizó un nuevo montaje cortando todo lo que les dio la gana, cambió el sistema del color y por si eso no fuera poco, estrenaron el film sustituyendo el extraordinario doblaje en italiano doblando a los actores en inglés, perdiendo con ello la consistencia y veracidad que aportaba este detalle en la versión original. Y todo esto a espaldas de Visconti, que cuando se enteró la repudió y declaró que esa no era su película.

            “La Fox” amenazó con demandar a Visconti, ya que sus declaraciones perjudicaban la carrera comercial del film. Finalmente, la sangre no llegó al río; pero el caso es que el público norteamericano, jamás pudo ver realmente la película.

            En fin, la película favorita de dos maestros como Martin Scorsese y Giuseppe Tornatore no ha perdido ni uno de sus atractivos originarios. Un apasionante espectáculo en el que asistimos al momento histórico conocido como el resurgimiento, es decir, la unificación de los distintos estados existentes en la península itálica en un estado único. La película ambienta el siglo XIX cuidando hasta el más mínimo detalle y nos muestra valiéndose de los personajes una supuesta transformación de la sociedad que fue tan solo una anécdota, puesto que realmente, no implicó ningún cambio sustancial de relevancia social. La lúcida reflexión que el director nos muestra, va más allá de este preciso momento histórico, convirtiendo el mensaje a un ámbito mucho más actual y universal. De hecho, el tema que aborda es el de un mundo en descomposición que se resiste a desaparecer y para eso, debe adaptarse a los nuevos tiempos. Inolvidable la frase que el protagonista afirma: “Es preciso que todo cambie para que todo quede como está”. Sin duda una sentencia que muestra de manera realista y cínica el desengaño existente por el mundo en el que vivían, o quizás, por el mundo en el que seguimos viviendo.







                                                       Hasta la próxima











            










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