CARTELERÍA
Tuvieron que pasar 11 años y 7 películas para que Roger Moore, uno de los primeros aspirantes para dar vida a James Bond en la pantalla grande, se hiciese con el papel de su vida y heredase de Sean Connery el personaje de 007, el agente secreto más famoso de la Historia
Tras protagonizar “Diamantes para la eternidad”(1971), Connery había decidido abandonar la franquicia. Pesaba que ya le había dado suficiente popularidad y que ya era hora de afrontar nuevos retos interpretativos. Ni la astronómica cifra de 6.000.000$ ofrecida por los productores hizo que cambiara de idea. Por en medio había quedado el intento de dejar el personaje en manos de George Lazenby, un modelo australiano con buena planta pero bastante mermado de aptitudes actorales que tan solo protagonizaría un film de la saga: “007 al servicio secreto de su Majestad”(1969)
Para suceder a Sean Connery en el personaje, “United Artist” quería a un estadounidense para encarnar a Bond y los productores se lo ofrecieron a Clint Eastwood que acababa de pegar un “pelotazo” en la taquilla con “Harry el sucio”(1971), el actor se sintió muy halagado con el ofrecimiento, pero lo rechazó alegando que 007 debía ser interpretado por un actor inglés.
Otros actores norteamericanos como: Dick Van Dyke, Burt Reynolds, Robert Redford y Paul Newman también fueron considerados para el papel
Al final se impuso el criterio de buscar a un actor británico y se le ofreció el proyecto a Patrick McGoohan que aunque había nacido en Estados Unidos, se había criado en Irlanda e Inglaterra y que además, había sido la primera opción para el personaje, incluso antes que Sean Connery, pero McGoohan volvió a rechazar la oferta. A este actor, muchos lo recordaréis por su papel en “Braveheart”(1995) donde encarnó al rey Eduardo I.
Entre la larga lista de actores británicos que hicieron las pruebas para hacerse con el personaje de 007 están: Jeremy Brett, Julian Glover, Simon Oates, Michael McStay, John Gavin, John Ronane y Michael Billington que junto a Tony Bonner eran los dos que más papeletas tenían para conseguir el trabajo
Roger Moore que no había podido interpretar a Bond al inicio de la franquicia porque estaba comprometido haciendo de Simon Templar en la serie “El Santo”(1962-1969), se encontraba en esos momentos bajo contrato en otra serie titulada “Los Persuasores!”(1971-1972), pero gracias a que la serie no triunfó en los Estados Unidos, consiguió liberarse de ella y presentarse a las pruebas. El productor Albert R. Broccoli no necesitó ver a nadie más, con Roger Moore iban a tener Bond para rato.
Moore tenía por entonces 45 años y aunque era mayor que Sean Connery, parecía mucho más joven que él
Publicada en 1954, “Vive y deja morir” fue la segunda novela de James Bond escrita por su creador Ian Fleming. Durante años los productores no se habían atrevido a llevarla a la pantalla porque sus connotaciones raciales y el hecho de que los villanos fueran de raza negra podía herir ciertas susceptibilidades. Además, el vudú y el ficticio país de San Monique donde se desarrolla buena parte del film, era una clara referencia de Haití donde la inestabilidad política bajo el régimen de Francois Duvalier y sus Tonton Macoute causaba verdaderos estragos. Pero el auge de “Los Panteras Negras” y otros movimientos raciales, así como, el éxito de taquilla cosechado por las nuevas pelis de “Blaxploitation” como: “Las noches rojas de Harlem” (Shaft, 1971) o “Pánico en la calle 110” (Across 110th street, 1972) hicieron pensar a los productores de que era la historia perfecta para presentar al nuevo 007 en sociedad
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| JBLee |
Al no estar disponible Richard Maibaum, el guionista habitual de la franquicia, se le encargó a Tom Mankiewicz la escritura del guion. Para escribir una historia coherente, Mankiewicz estuvo investigando sobre la lectura de las cartas de tarot y los rituales de vudú antillano.
Escribió el personaje principal femenino pensando en que podría interpretarlo la cantante y actriz Diana Ross pero los productores le quitaron la idea de la cabeza, diciéndole que no podrían hacerlo porque había países como Japón y Sudáfrica que prohibían las películas con romances interraciales y por supuesto, ellos no estaban dispuestos a renunciar a todo ese mercado. Así que el personaje de “Solitaire” fue interpretado por la bellísima Jane Seymour.
Con todo y con eso, el “picaflor” de Bond durante el film, no deja pasar la ocasión de liarse con la agente de la CIA Rosie Carver, interpretada por Gloria Hendry, una guapísima mulata que había aparecido en las páginas de “Playboy”. Ni que decir tiene que el encuentro amoroso entre ellos fue eliminado de la copia estrenada en Japón y Sudáfrica
Hubo muchas candidatas que optaron a hacerse con el papel de “Solitaire”, la echadora de cartas pupila del malo de la película y chica Bond oficial del film. Desde Catherine Deneuve hasta Helen Mirren, pasando por Goldie Hawn y Gayle Hunnicutt que de no haberse quedado embarazada hubiera sido la elegida para el papel. Finalmente, el productor Albert R. Broccoli fue quien eligió a Jane Seymour tras verla en algunos episodios de la serie “La línea Onedin”(1971-1980). Hoy en día todo el mundo la recuerda por dar vida a la doctora Quinn en la famosa serie de TV
En “Vive y deja morir” el malvado de la fiesta es el Dr. Kananga, un personaje interpretado por Yaphet Kotto que con 33 años se convirtió en el actor más joven en dar vida a un villano en un film de Bond. Consiguió el trabajo gracias a su actuación en “Pánico en la calle 110” (Across 110th, 1972), un film de “United Artist” que protagonizó junto a Anthony Quinn.
Yaphet Kotto fue un actor de mucho carácter con una larga carrera en cine y TV. Entre su filmografía cabe destacar títulos como: “Alien: el octavo pasajero”(1979) de Ridley Scott, “Brubaker”(1980) de Stuart Rosenberg y “Los jueces de la ley” (The star chamber, 1983) de Peter Hyams
Para desarrollar sus actividades empresariales, el Dr. Kananga cuenta con los servicios de Tee Hee, un “simpático” guardaespaldas de semblante risueño y brazo ortopédico acabado en pinza metálica que durante la peli tiene sus más y sus menos con 007. Estuvo interpretado por el actor Julius Harris que no necesitó de especialistas para rodar toda la secuencia de la pelea en el tren.
Otro colaborador, quizás el tipo más inquietante y siniestro de toda la banda es el Barón Samedí, interpretado por el actor y bailarín Geoffrey Holder que con sus 2 metros de estatura se encargó también de todas las coreografías de las ceremonias vudú. Holder fue elegido para encarnar al truculento personaje porque había representado en Broadway un papel similar en la producción teatral “House of flowers”, una obra de Truman Capote.
Lo que peor llevó de su actuación en el film fue tener que trabajar con serpientes porque las odiaba y debió costarle mucho rodar la secuencia en la que cae a un ataúd lleno de ellas.
La pandilla de Kananga se completó con: Tommy Lane (Adam), Earl Jolly Brown (Susurro) y Mr. Big un personaje con sorpresa incorporada
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| ROBERT WATTS |
Por el lado de los buenos tenemos a David Hedisen como Felix Leiter, el agente de la CIA y los habituales Bernard Lee dando vida a “M” y Lois Maxwell como Moneypenny. Lamentablemente, quien no aparece es “Q”, el inventor de artilugios sofisticados interpretado por Desmond Llewelyn.
Mención especial para el sheriff J.W. Pepper, mascador de tabaco y toda una autoridad de la América profunda que fue interpretado por Clifton James, un entrañable personaje que gustó tanto al público que tuvieron que hacerle reaparecer en el siguiente film de la franquicia: “El hombre de la pistola de oro”(1974)
El director Guy Hamilton era un joven de veintitantos años cuando comenzó su carrera como asistente de dirección en peliculones como “El tercer hombre”(1949) o “La reina de África”(1951) y ya había entre otras cosas dirigido dos films de 007: “James Bond contra Goldfinger”(1964) y “Diamantes para la eternidad”(1971).
Hamilton decidió comenzar el rodaje en Nueva Orleans (Luisiana) y aprovechar dos de las señas de identidad más características de la ciudad: los canales y los funerales de jazz.
El rodaje se realizó entre el 7 de octubre de 1972 y el 15 de marzo de 1973
Una de las secuencias más difíciles de rodar fue la persecución de las lanchas por los canales, una virguería que precisó de muchos trucajes y del trabajo de un buen grupo de especialistas.
La lancha rápida pilotada por Bond iba equipada por un motor “Evinrude Starflite” de 135 caballos.
El especialista Jerry Comeaux, un ex abogado de 30 años, fue quien dobló a Roger Moore en el espectacular salto de 34 metros que entró inmediatamente en el libro Guinness de los records
En esta secuencia, la lancha acrobática que usa 007 estaba especialmente diseñada y con el peso distribuido para que pudiera volar con mucha estabilidad. La segunda lancha no estaba programado que chocara contra el coche de policía, pero cuando esto falló en la acrobacia, modificaron el guion para que quedara integrado en la secuencia final.
Clifton James (el sheriff Pepper) desconocía como todo el mundo que este accidente iba a pasar y la reacción espontanea del actor fue tan auténtica que se mantuvo la toma completa en el montaje final del film.
La compañía “Galstron” construyó 26 embarcaciones para la película, de ellas, 17 fueron destrozadas durante las sesiones de ensayo
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| ESPAÑA |
Durante el rodaje de todas estas escenas de persecución en lancha, Roger Moore sufrió un accidente que a punto estuvo de ser mortal.
Se rompió varios dientes y se lesionó la rodilla cuando el motor de la lancha se apagó de pronto y el impulso ocasionó que se estrellase contra un embarcadero.
Tuvo que caminar con bastón durante unos días pero pudo completar las secuencias porque lo único que tenía que hacer era estar sentado en la lancha motora
Cuando el rodaje se trasladó a Jamaica, lugar elegido para filmar las localizaciones del ficticio país de San Monique, descubrieron una granja de cocodrilos con un cartel que prohibía el paso bajo la sugerente frase: “Los intrusos serán devorados”. De inmediato, pensaron incluir este original paraje en el guion y aprovecharlo para filmar alguna secuencia en sus paradisiacas instalaciones.
La granja se llamaba “Swamp Safari” y era propiedad de Ross Kananga, un tipo que era especialista de cine y que se dedicaba a criar caimanes y cocodrilos en esa finca de 150 acres (unos 600.000 metros cuadrados) de manglares donde tenía más o menos unos 1.500 bichos
Los productores se pusieron enseguida de acuerdo con Kananga para filmar allí una de las secuencias más memorables de toda la franquicia. El propio Ross Kananga se comprometió a efectuar toda la acrobacia y fue contratado por 60.000$.
En una entrevista contaba la experiencia con estas palabras: “es casi imposible hacer una cosa así. Para que saliera bien, tuve que repetirla 6 veces porque 5 de ellas caí al agua. El departamento de vestuario no paraba de enviar trajes desde Londres porque cuando caía al agua, los cocodrilos se comían hasta los zapatos. Al final salí con 193 puntos de sutura en el cuerpo”
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| JEFFREY MARSHALL |
En esa misma secuencia, también la filmación sobre la pasarela que comunicaba con el islote era sumamente peligrosa para Julius Harris y Roger Moore, porque poco antes de empezar a filmar descubrieron que los cocodrilos podían atacarlos saltando del agua. Hubo suerte y no se comieron a nadie.
Mientras rodaban en Jamaica, Roger Moore y Jane Seymour enfermaron de disentería
Maurice Patchett, el conductor de acrobacias que dobló a Roger Moore en las escenas más peligrosas de la secuencia en la que el autobús de dos pisos queda cortado al entrar en el puente, era un instructor de autobuses londinense en la vida real que enseñó a Moore a conducir el pesado trasto con la habilidad y destreza necesaria para no matarse.
Para poder rodar la secuencia, compraron un autobús londinense de dos pisos y cortaron todo el piso superior. Lo colocaron de nuevo en su lugar pero adaptando toda la sección sobre unos rodamientos de bolas que permitían que se deslizara al recibir el impacto contra el puente.
En cuatro semanas de filmación de escenas de acción, habían destrozado 14 coches, 21 lanchas, 8 aviones y un autobús de dos pisos
En el equipo técnico del film, entre otros participaron Ted Moore, habitual director de fotografía de la franquicia; Syd Cain, que ya había participado en dos pelis de 007, se encargó del diseño de producción y en los estudios “Pinewood” ingleses construyó el laboratorio del Dr. Kananga y el apartamento de Bond. El montaje corrió a cargo de Bert Bates, John Shirley y Raymond Poulton, un editor que había participado en grandes superproducciones como: “Los cañones de Navarone”(1961) y “El oro de MacKenna”(1969).
En cuanto a la música de la película, los productores contrataron a Paul McCartney que fue la primera estrella del rock en componer el tema principal en un film de James Bond. McCartney compuso “Live and let die”, que consiguió la única nominación al Oscar de la película y es sin duda uno de los mejores temas de toda la saga. Un éxito imperecedero que, desde entonces, toca en todos sus conciertos.
Como John Barry, el habitual compositor de las bandas sonoras de Bond estaba trabajando en la música de un montaje teatral y no estaba disponible, el encargado de componer todo el score del film fue George Martin, el flamante productor de “The Beatles”
En Estados Unidos y Canadá, la película se estrenó el 27 de junio de 1973 pero el estreno oficial tuvo lugar el 5 de julio de 1973 en el “Odeon Theatre” de Leicester Square en Londres.
El estreno en España fue el 17 de diciembre de ese mismo año.
La película tuvo un presupuesto final de 7.000.000$ (Roger Moore cobró 1.000.000$) y cosechó un rotundo éxito en la taquilla recaudando cerca de 162.000.000$ en todo el mundo, una cifra totalmente inalcanzable por ninguno de los films de 007 anteriores.
En fin, efectivamente como muy bien auguró Albert R. Broccoli, con Roger Moore iba a haber James Bond para rato.
Aunque en el cine no había alcanzado ninguna relevancia, cuando Roger Moore consiguió hacerse con el papel de Bond, sí era ya toda una estrella del medio televisivo gracias a series como “Ivanhoe”(1958-1959), y sobre todo por dar vida a Simon Templar en la mítica serie “El Santo”(1962-1969) en sus 118 episodios. Quizás sea por la edad que tenía yo o por las simpatías que siempre he sentido por él, pero sus pelis de 007 son para mi gusto, las más divertidas de toda la franquicia.
El 007 de Moore sustituyó el machismo predominante de Sean Connery por unas maneras de gentleman salpicadas de toques de humor inglés que le iban como anillo al dedo al personaje creado por Ian Fleming. Un bon vivant con la cara más dura que el cemento armado capaz de salir de las situaciones más desesperadas con una chica espectacular colgada de cada brazo. Y creo que esa imagen fue la que realmente le dio el sello distintivo a toda la franquicia para convertir cada película en un éxito de taquilla, de hecho Moore fue el actor que más veces interpretó a James Bond.
Era una época en la que el CGI y los sofisticados efectos visuales de la actualidad eran completamente desconocidos y para lograr todas esas hazañas, los productores no dudaron en poner a su servicio una legión de especialistas cinematográficos capaces de hacer realidad a costa de jugarse la vida, cualquier barbaridad que se les ocurriera a los guionistas con el fin de que pasáramos un buen rato, de vez en cuando, en una sala de cine.
Hasta la próxima





















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