miércoles, 26 de agosto de 2026
MOBY DICK (Moby Dick, 1956)
CARTELERÍA
Hoy vamos a recordar la que posiblemente sea la mejor versión cinematográfica de la inmortal novela de Herman Melville, un autor considerado actualmente como uno de los mejores literatos de Norteamérica pero que, como otros muchos artistas, no conoció el reconocimiento del público mientras vivió
Personalmente, tengo que admitir que “Moby Dick” no es de mis novelas favoritas.
La primera edición se publicó el 14 de noviembre de 1851. En sus más de 800 páginas, Melville va más allá de una clásica novela de aventuras, enfrascándose de una manera trascendental en simbolismos y referencias religiosas. Es más, es todo un tratado sobre barcos balleneros, en “Moby Dick”, el lector va a encontrar todo el temario decimonónico necesario para sacarse la carrera de ballenero, un máster de arponero de primera y un ferviente deseo de que termine el tostón en el que se va convirtiendo la novela.
Vamos que para contar la historia del capitán Ahab y “su ballena”, creo yo que hubiera bastado con unas 200 o 300 páginas
Fue a finales de los años 40 cuando John Huston decidió adaptar la novela para hacer un film en el que su progenitor, el actor Walter Huston, encarnaría al trastornado capitán. Era un sueño que rondaba desde hacía años por su cabeza pero que desafortunadamente la repentina muerte en 1950 del actor dejó el proyecto de su hijo en dique seco
En 1953, Huston se encontraba en Europa rodando “La Burla del Diablo” (Beat the Devil, 1953) cuando “Moulin Pictures”, la productora que tenía en Londres junto a los hermanos Woolf, y “Warner Bros.” se hicieron con los derechos de la novela.
Como en él era costumbre, Huston estaba decidido a hacer una adaptación lo más fiel posible a la novela, y aunque llevaba años trabajando partes del guion, decidió encargar el libreto a James Agee con quien ya había compartido sugerencias y horas de trabajo en el proyecto de “Moby Dick” mientras trabajaban en “La Reina de África”(1951)
James Agee tenía en esos momentos otras prioridades y rehusó el ofrecimiento. Rápidamente Huston se puso en contacto con su amigo Ray Bradbury y le dijo que tenía 12 horas para decidir si quería escribir su primer guion cinematográfico.
Cuando Huston le comentó al autor de “Fahrenheit 451” que tenía que escribir un guion para “Moby Dick”, la contestación de Bradbury fue: “Nunca he podido leer esa maldita cosa”. Huston simplemente, le entregó una copia de la novela y le dijo: “Ve a casa y lee lo que puedas, mañana empezamos a trabajar”
Bradbury aceptó la propuesta y puso rumbo a la casa que Huston tenía en Irlanda. Como tenía pavor a coger el avión, pilló un pasaje marítimo que sin saberlo llevaba incluido un huracán (nada como sufrir una buena tempestad en el mar para entrar en materia) y se plantó en la residencia del director.
Estuvo trabajando en el guion desde el otoño de 1953 hasta la primavera de 1954 y en esos 6 meses, el hombre se leyó 9 veces la novela, escribió la friolera de 1.500 folios, corrigió algunas partes hasta 30 veces, eliminó personajes y pasajes de la novela y por si todo eso fuera poco, le dio tiempo a sufrir hasta una crisis nerviosa. Una vez recuperado, le entregó a Huston un libreto de 134 páginas
Lo que Bradbury no podía imaginarse es que después de todo su trabajo, Huston cogiera su guion y lo reescribiera. Y aunque los dos constan como guionistas del film, hubo demandas por en medio, terminaron malamente y estuvieron sin hablarse hasta poco antes de la muerte del director.
La financiación de “Warner Bros” estaba sujeta a que la película fuera protagonizada por una estrella y se empezaron a barajar nombres como los de Gary Cooper, Errol Flynn, Burt Lancaster, Marlon Brando y hasta el de John Wayne
El personaje del capitán Ahab era muy goloso y en ese momento era el papel codiciado por todos los actores. Fredric March y Laurence Olivier también fueron considerados para interpretarlo.
Huston se lo ofreció a su buen amigo Orson Welles que lo rechazó porque iba a interpretarlo en un montaje teatral que él mismo estaba escribiendo en ese momento.
Fue “La Warner” finalmente quien impuso a Gregory Peck
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| ESPAÑA |
Aunque en el fondo no tuviese claro que él fuese el actor más idóneo, Peck aceptó el papel. Lo hizo tras comprobar la confianza que Huston tenía depositada en su manera de interpretar. El director lo halagaba con frases como: “Nadie podría hacer este papel excepto tú”.
En realidad, el actor pensaba que era muy joven para un personaje que en la novela era descrito con 20 años más de los que él tenía y por otra parte creía que era un personaje perfecto para que lo interpretara el propio Huston.
Huston, que era un viejo zorro sabía que como no convenciera al actor para hacer la peli, "Warner Bros." no pondría el dinero y su sueño de hacer la película se iría al garete
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| ITALIA |
Montgomery Clift iba loco por hacerse con el papel de Ismael, el personaje que narra toda la historia y que terminó interpretando Richard Basehart, el inolvidable almirante Nelson de la mítica serie televisiva “Viaje al Fondo del Mar”(1964-1968).
La primera opción para interpretar al arponero Queequeg, un caníbal polinésico, fue Woody Strode, pero el actor se encontraba en esos momentos rodando “Los Diez Mandamientos” (1956) a las órdenes de Cecil B. DeMille y tuvo que rechazar la oferta. Huston le dio el papel al actor Friedrich Ledebur, un conde austriaco amigo y compañero de juergas suyo
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| SUECIA |
El reparto principal se completó con Leo Genn, el inolvidable Petronio de “Quo Vadis”(1951) que interpretó a “Starbuck”, el primer oficial del “Pequod”.
Entre la marinería tenemos un extraordinario plantel de secundarios de lujo como: James Robertson Justice, Harry Andrews, Noel Purcell, Bernard Miles y Francis De Wolff.
Mención especial para la aportación de Orson Welles interpretando al Padre Mapple en una secuencia inolvidable en la que sermonea al populacho desde el púlpito con forma de navío que tiene en su parroquia.
Welles escribió personalmente todo el discurso y sin ensayar previamente, logró que se rodara en una sola toma. Eso sí, cuentan las malas lenguas que para motivarlo, antes de rodar la secuencia, John Huston se tomó una botella entera de coñac francés con él. No hay nada mejor para paliar el miedo escénico
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| CHECOSLOVAQUIA |
Encontrar el “Pequod”, el navío descrito en la novela fue una búsqueda bastante complicada. Tras intentarlo por medio mundo, lo encontraron finalmente en Scarborough, en la costa de Yorkshire (Inglaterra). El “Rylands” era un navío de 340 metros de eslora con el casco de madera y tres mástiles. Una goleta que ya había aparecido en la pantalla “interpretando” a “La Hispaniola” en la versión que Byron Haskin hizo de “La Isla del Tesoro”(1950) para Walt Disney.
Un equipo capitaneado por Geoffrey Drake y Ralph W. Brinton se encargo de diseñar y reconstruir ciertas partes de la embarcación; como un timón hecho con el cráneo de una orca y la mandíbula de un cachalote, además de acondicionar habitáculos y recovecos donde instalar las luces, cámaras, motores y generadores necesarios para la filmación y que no pueden verse en la pantalla.
Mientras se filmaba en la cubierta, una tripulación de marineros reales gobernaba el buque desde abajo
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| FRANCIA |
Para representar a “Moby Dick” se construyeron dos bestias de 30 metros de largo y varias toneladas de peso cuyos controles electrónicos les permitían sumergirse, emerger, lanzar un chorro de agua, embestir a un barco e incluso destrozar un bote de un coletazo. Unos cachalotes que básicamente estaban construidos por un armazón de hierro recubierto de una mezcla de gomas y látex con un coste por unidad de 30.000$.
Eran tan grandes y pesados, que constantemente rompían los cables que los remolcaban y terminaron perdiéndose allende los mares. Por esa razón hubo que construir un tercero cuando el rodaje se trasladó a las Islas Canarias.
Para las secuencias en el estudio que se filmaron en tanques de agua se construyeron 20 maquetas mini-mobydicks y varias secciones a tamaño real de distintas partes de la ballena que Huston utilizó para la filmación de primeros planos
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| ALEMANIA |
El rodaje que comenzó el 15 de julio de 1954 y se prolongó hasta el mes de marzo de 1955 fue toda una odisea. Lo iniciaron en Youghal (Irlanda), el lugar elegido para representar New Bedford, la localidad portuaria de Massachusetts donde comienza la narración de la novela.
La mayoría de las casas y tiendas de Youghal eran construcciones de piedra, así que se tuvieron que gastar 50.000$ en revestir de madera todas las fachadas que daban a los muelles del puerto.
Un puerto que tampoco reunía las mejores condiciones para albergar un navío tan grande como el “Rylands/Pequod”. Hubo que dragar todo el fondo para poder filmar la salida del barco al mar abierto porque el gran calado del navío solo permitía maniobrar dentro del puerto cuando había marea alta y eso solo ocurría durante una hora al día
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| CUBA |
Tras cuatro semanas de rodaje se trasladaron a Fishguard en la costa de Gales, donde habían planificado rodar todas las secuencias en mar abierto y donde realmente se iba a desatar el apocalipsis que convirtió toda la filmación en un infierno.
Llovió durante 70 días seguidos. Cuando por fin el tiempo mejoró, dos vendavales dañaron la goleta que tuvo que ser reparada suspendiendo el rodaje otras dos veces.
El fuerte oleaje hacía prácticamente imposible poder aprovechar un metro de filmación y por si todo esto no fuera suficiente, uno de esos días en que salir a navegar era una auténtica locura, el cable de la ballena se partió y varios técnicos cayeron al mar, teniendo que ser rescatados por el resto del equipo. Un peligroso accidente que, milagrosamente, no se cobró ninguna vida humana pero que originó que la ballena se perdiera y no se volviese a saber nada de ella
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| AUSTRALIA |
El espíritu aventurero de Huston motivado muchas veces por los lingotazos de whisky que se metía, le hacía tomar decisiones que muchas veces ponían en peligro la vida de sus trabajadores y de él mismo.
Durante este rodaje, Richard Basehart se rompió un tobillo saltando sobre una de las lanchas; Leo Genn, además de enfermar de neumonía, se precipitó desde una altura de 6 metros provocándose una hernia discal en la espalda.
Una de las secuencias que más peligro provocó fue la filmación del desarbolamiento de los tres mástiles del barco que estuvo a punto de ocasionar una tragedia aplastando a actores y técnicos.
Una locura de la que ni siquiera Gregory Peck se libró porque en ninguno de sus rodajes estuvo tan cerca de la muerte como lo estuvo en “Moby Dick”
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| ITALIA |
Mientras cualquier otro director hubiese preservado la vida de su estrella filmando las escenas más peligrosas con un doble, Huston convenció a Peck para que en la secuencia en la que Ahab se agarra a los lomos de “Moby Dick” para arponearla, la hiciera él mismo, la escusa era que así podría rodar primeros planos del rostro del actor.
Peck aceptó, lo ataron al costado de la bestia y lo lanzaron al mar. La enorme ballena iba atada a un grueso cable oculto y remolcada por una lancha. Inesperadamente se formó una repentina tormenta formándose un espeso banco de niebla que hizo que el actor perdiera de vista la lancha que lo remolcaba. Lo que en ese momento desconocía el actor, es que el cable de sujeción se había partido y él iba a la deriva
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| POLONIA |
Rodeado de niebla y con olas de 5 metros, Peck llegó a pensar que iba a morir ahogado atado al lomo de ese artefacto mecánico y comenzó a gritar como en su vida había gritado. Tras diez eternos minutos lograron rescatarlo indemne de entre la niebla. Más tarde, se comprobaría que el actor, tan solo se había lesionado una rodilla.
A quien no pudieron rescatar fue a la ballena, que terminó perdiéndose y apareció al cabo del tiempo por las costas holandesas
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| ESPAÑA |
Tras este percance y viendo que las inclemencias marítimas y climatológicas no mejoraban, Huston decidió poner rumbo a los estudios Elstree de Londres donde se pudo recuperar algo de tiempo de un rodaje que sufría ya de un excesivo retraso.
El mes de diciembre de 1954 se decidió que había que volver al mar para completar el rodaje de las secuencias que faltaban y como en el mar de Irlanda hacía un frío que pelaba, eligieron ir a Las Palmas de Gran Canaria, donde sin tanto frío continuaron el infernal rodaje marítimo.
Por lo que cuentan los viejos del lugar, más de cien carpinteros canarios se pusieron manos a la obra para construir una tercera ballena
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| BÉLGICA |
Terminado el rodaje, Huston contaba con unos 120.000 metros de película positivada y junto a Russell Lloyd, uno de sus montadores habituales se puso a trabajar durante 15 meses en el montaje del film. Seleccionaron 3.500 metros para dejar un film con una duración de una hora y 56 minutos.
Gracias a la original fotografía de Oswald Morris, la factura final es extraordinaria.
La banda sonora corrió a cargo de Philip Sainton, un compositor francés que no se prodigó en la realización de música para el cine.
Tantas dificultades y retrasos en el rodaje, originaron que el presupuesto inicial estimado en 3.000.000$, se disparara hasta los 4.500.000$ y aunque obtuvo una buena recaudación, “La Warner” no la consideró una peli rentable
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| HUNGRÍA |
El estreno mundial fue el 27 de junio de 1956 en Bedford, Massachusetts. Warner Bros. no escatimó gastos y montó una gala inolvidable con desfile incluido al que asistieron más de 100.000 almas.
La crítica fue unánime catalogando el film con los mayores elogios. El “New York Herald-Tribune” llegó a publicar que “Moby Dick es, quizá, la mejor película que se ha hecho en este país”.
En España se estrenó el 15 de septiembre de 1958.
Gregory Peck sí tuvo alguna mala crítica porque para parte del público, Peck siempre era el chico bueno y en sus papeles de tipo turbio, si exceptuamos el interpretado en “Duelo al Sol”(1946) siempre salía mal parado. El actor tampoco quedó contento de su trabajo y tanto es así que cuando Steven Spielberg le pidió permiso para usar una escena suya de “Moby Dick” en “Tiburón” (Jaws, 1975) el actor no se lo dio
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| JAPÓN |
Aun así, la actuación de Peck para John Huston fue magistral y su compromiso en todo el proyecto estuvo siempre fuera de toda duda. Sobre esto, Huston declaró: “Greg se pasó media película en el agua. Hizo cosas que la mayoría de los especialistas no harían. Por ejemplo, la escena final donde Ahab muere… cada vez que la ballena se daba la vuelta, las sogas se apretaban más y él se sumergía de nuevo. Peck estaba medio ahogado pero cuando la escena estuvo terminada, quiso hacerla de nuevo por si nos habíamos perdido algo”.
No quiero terminar sin recomendar “En el Corazón del Mar”(2015), una de las mejores películas de Ron Howard. Un film moderno hecho con el patrón del mejor cine clásico basado en la historia real que inspiró a Melville la escritura de su famosa novela
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| ARGENTINA |
En su autobiografía Huston cita que “Moby Dick” fue: “la película más difícil que jamás hice” y aunque ese año la Asociación de Críticos Cinematográficos de Nueva York eligió a John Huston como mejor director del año, su película no obtuvo ninguna nominación para los Oscars. Ese año la gran triunfadora fue “La Vuelta al Mundo en 80 días”(1956).
En fin, el rodaje de la película fue toda una aventura comparable a la narrada en la novela. Huston enroló a su equipo en un tormento para hacer realidad su deseado sueño, una obsesión a la que el director había dedicado muchos años de su vida, más de los que el capitán Ahab consagró a perseguir a “Moby Dick” y todo eso, para poder dejarnos un film vibrante y fascinante que captura toda la esencia trascendental de la novela.
“Hay películas que se hacen por dinero y otras se hacen por el simple placer de hacerlas”
(John Huston)
Hasta la próxima
miércoles, 13 de octubre de 2021
LA VUELTA AL MUNDO EN 80 DÍAS (Around the World in 80 Days, 1956)
CARTELERÍA
Publicada en 1872, el mismo año en que transcurre la acción de la novela, “La vuelta al mundo en 80 días” es una de las joyas literarias que nos dejó Julio Verne. Para protagonizarla, el ingenio del novelista creó a dos personajes inolvidables: el aristócrata Phileas Fogg y su fiel criado Juan Picaporte
Convertir la novela en película fue una empresa titánica que se sustentó tan solo de la fuerza de voluntad de un acróbata del milagro, un ciclón arrollador llamado Mike Todd
Millonario y embaucador, Mike Todd que en realidad se llamaba Avram Goldenbogen fue un muchacho que empezó vendiendo periódicos por la calle, luego vendió helados, hizo recados en una farmacia, fundó una escuela de albañiles en su adolescencia y a los 17 años estaba casado y era presidente de una empresa constructora. El sueño americano hecho realidad
Jugador empedernido, amante incansable, coleccionista de esposas y estrellas de variedades, le gustaba lo aparatoso, lo ampuloso, las lentejuelas y la gran pantalla.
Fue uno de los socios en el nacimiento del Cinerama
En 1946 se comprometió a financiar a Orson Welles el montaje escénico de la novela “La vuelta al mundo en 80 días”. Un musical con canciones de Cole Porter y que iba a contar con el mayor número de decorados de la historia, que el autor de “Ciudadano Kane”(1941)(Ver Cartelería en FEBRERO 2020) sabía como adaptar a una obra de teatro con su compañía la “Mercury Theatre”
Welles se disponía a deslumbrar de nuevo al mundo desde el Adelphi Theatre cuando, poco antes del estreno, Mike Todd se retiró del proyecto al enterarse de que Welles pretendía instalar una torre de extracción de petróleo en medio del decorado. Mike Todd se marchó, aunque sin retirar los 40.000$ que ya llevaba invertidos en la obra.
El musical, que se estrenó el 31 de mayo de 1946 en Broadway, tan solo aguantó 75 representaciones originando que Orson Welles se hallara endeudado de por vida y que Mike Todd conservara un derecho de 40.000$ sobre el uso de la obra en Estados Unidos
El caso es que 9 años después Todd pensó que “La vuelta al mundo en 80 días” ofrecía todos los ingredientes para su nuevo proyecto: hacer una superproducción utilizando un invento suyo que había bautizado como “Todd-Ao” y que consistía en un perfeccionamiento de los 70mm, reducidos a 65mm, pero con una nitidez superior que lograba unos efectos visuales espectaculares y que ya había probado previamente con el film musical “Oklahoma!”(1955) de Fred Zinnemann
Todd recuperó los derechos de la novela y puso en marcha una producción complicadísima y muy arriesgada ya que para sacarla adelante necesitaba una fortuna de la que en 1955 no disponía. Para ello, invirtió cuanto tenía en el film y montó un proceso de pagarés a largo plazo y letras de cambio que dependían únicamente del hipotético buen funcionamiento en taquilla de la película
Para la buena marcha del proyecto contrató al guionista S. J. Perelman, amigo y colaborador habitual de los hermanos Marx, cuya función era adaptar el libro, salpicándolo de un humor refrescante a tono con el ambiente de la excursión en que se iba a convertir el rodaje.
La otra persona implicada por el productor en la aventura fue Kevin O’Donovan McClory, un tipo que, entre otras cosas había colaborado con John Huston organizando los rodajes de “La reina de África”(1951) y “Moulin Rouge”(1952) y al que Todd en un principio, envió a buscar localizaciones por el mundo en un viaje de más de 70.000 Kms. Y que terminó asociado al productor y haciéndose cargo de la dirección de la 2ª unidad encargada de la filmación de todos los paisajes que aparecen en la película. Un trabajo muy complejo que mantuvo ocupados a 33 ayudantes de dirección repartidos entre los cinco continentes
El rodaje comenzó el 9 de agosto de 1955 y terminó el 20 de diciembre de ese mismo año.
En la película se utilizaron 140 decorados construidos en 6 estudios de Hollywood, también se hicieron decorados en Inglaterra, Hong Kong y Japón. El casting incluyó 68.894 extras en 13 países diferentes, y se diseñaron, hicieron o alquilaron 74.685 trajes para la película. 90 cuidadores gestionaron 8.552 animales (3.800 ovejas, 2.448 búfalos, 950 burros, 800 caballos, 512 monos, 17 toros, 15 elefantes, 6 mofetas y 4 avestruces). Todo este dispendio en aras de un mayor realismo y autenticidad hizo que el presupuesto se disparara hasta los 6.000.000$, el doble de lo que había estimado su productor
Los casi seis meses de rodaje fueron bastante accidentados porque los malabarismos financieros de Todd quedaban muchas veces al descubierto y algunos alarmados acreedores lograron interrumpir vía judicial el rodaje en más de una ocasión, dejando mano sobre mano a actores y técnicos en cualquier rincón del mundo, cobrando tarde y mal, pero obligados a terminar la filmación con la esperanza de que el estreno del film fuese un éxito que pudiera compensar tantos sobresaltos.
El rodaje comenzó en España, en el pueblo de Chinchón (Madrid) donde se rodó la corrida de toros. Nada más empezar, Mike Todd despidió ipso facto a John Farrow, el director que en principio había él mismo elegido. Prácticamente no llegó a rodar ni un plano siendo sustituido por el inglés Michael Anderson cuya carrera posterior se beneficiaría de haber “sacado del charco” en ese momento a Mike Todd
El film es famoso sobre todo porque todos los papeles secundarios, algunos de ellos simples “cameos” están interpretados por grandes estrellas cinematográficas. La lista es tan amplia que es preferible que echéis un ojo al siguiente cartel.
También los hubo que rechazaron salir en la película como Maurice Chevalier, Laurence Olivier o John Wayne
Pero independientemente de esto, el film necesitaba cuatro actores principales para dar vida a los cuatro personajes protagonistas de la novela. Cuatro tipos muy bien definidos y descritos por Julio Verne en su obra: Phileas Fogg, Picaporte, la princesa Aouda y Fix
El primer fichaje, Cantinflas para hacer de Picaporte, fue el más discutido. Desde luego, si lo que se pretendía era respetar el personaje literario, la elección fue absurda. Pero Cantinflas era un cómico espectacular, además de ser la estrella cinematográfica mejor pagada de todo el cine latinoamericano y Todd le dio libertad para realizar su habitual número del “Peladito” a cuenta del criado de Phileas Fogg.
Para el papel de la princesa india Aouda se hicieron pruebas a un centenar de aspirantes. Le ofrecieron el papel a Donna Reed, pero lo rechazó porque acababa de interpretar otro personaje “exótico” de india piel roja en “Horizontes azules”(1955).
Walter Wanger presentó a su protegida Shirley MacLaine, entonces una actriz debutante con tan solo dos películas que ni tan siquiera se habían estrenado aun y que no respondía en absoluto a la imagen de una mujer oriental, pero que maquillada y aprovechando su mirada tímida y pícara, le pareció a Todd una buena solución
Por supuesto, dar con un Phileas Fogg perfecto era una cuestión de honor.
Mike Todd quería a Cary Grant para el papel pero se rindió después de intentar convencerlo durante seis meses.
Ahora parece imposible que no hubiera pensado desde el primer momento en David Niven, pero la realidad fue que a mediados de los años 50, Niven era un actor consolidado pero no una estrella como para encabezar el reparto de una superproducción como esta. Además la imagen con la que hoy lo conocemos, la de un Phileas Fogg permanente, nació a partir de este film y no antes. No cabe duda de que darle este personaje fue una gran elección.
El actor siempre dijo que Phileas Fogg fue el papel favorito de toda su carrera.
Aunque parezca mentira, el más difícil de decidir fue el actor que haría de Fix, el inspector de Scotland Yard. Fue David Niven quien propuso a Robert Newton, un camarada de los viejos tiempos, para interpretar este personaje. Eso si, previniendo noblemente a Mike Todd de que era un alcohólico irrecuperable, una fuente de problemas por su orgullo y sus borracheras.
Les juró a Todd y a Niven que no probaría gota de alcohol durante el rodaje, pero en realidad se lo había jurado a él mismo cuando días antes un médico le aseguró que no le quedaba ni un mes de vida si no se entregaba a la abstinencia más absoluta.
Cumplió su promesa y logró convertir el mes de plazo que le habían dado en siete, los seis que duró el rodaje y uno más. Un mes después de despedirse del equipo fue fulminado por un infarto y no pudo asistir al estreno
Un estreno que tuvo lugar el 17 de octubre de 1956 en el Rivoli Theatre de Nueva York, en uno de los más deslumbrantes acontecimientos sociales de la época.
En España se estrenó el 25 de octubre de 1957.
La película fue un éxito monumental. Ganó cinco Oscar: Mejor película, guion, fotografía, montaje y a la mejor banda sonora, obra del prestigioso Victor Young, compositor favorito de John Ford y Cecil B. De Mille que moriría en diciembre de 1956, tres meses antes de recibir su único, póstumo y merecido Oscar por su inolvidable partitura para la película
Mención aparte merecen los sensacionales títulos de crédito finales del film, obra del genial ilustrador Saul Bass y que son una película de animación dentro de la peli original.
Con una duración de 6 minutos y 21 segundos se convirtieron en los más largos de la época. Esto se hizo por dos razones: una, el productor Mike Todd quería comenzar la película con el formato más pequeño y contenido posible para construir el impresionante momento en el que la pantalla triplica su tamaño. Y otra, con cincuenta estrellas en el elenco, el productor utilizó los créditos reconstruyendo cronológicamente la peli, como un mapa que ayudara al público a localizar las apariciones de todos los actores en el film, al hacerlo de esta manera, el muy zorro eludió con éxito cualquier guerra de egos entre su reparto de divos.
En fin, Mike Todd logró reunir a muchos de los actores más míticos de su época logrando un reparto inigualable en la historia del cine en la superproducción más colosal del momento demostrando que con ingenio y audacia, no existe la palabra: IMPOSIBLE.
Hasta la peli que viene







































