CARTELERÍA
Hoy vamos a recordar la que posiblemente sea la mejor versión cinematográfica de la inmortal novela de Herman Melville, un autor considerado actualmente como uno de los mejores literatos de Norteamérica pero que, como otros muchos artistas, no conoció el reconocimiento del público mientras vivió
Personalmente, tengo que admitir que “Moby Dick” no es de mis novelas favoritas.
La primera edición se publicó el 14 de noviembre de 1851. En sus más de 800 páginas, Melville va más allá de una clásica novela de aventuras, enfrascándose de una manera trascendental en simbolismos y referencias religiosas. Es más, es todo un tratado sobre barcos balleneros, en “Moby Dick”, el lector va a encontrar todo el temario decimonónico necesario para sacarse la carrera de ballenero, un máster de arponero de primera y un ferviente deseo de que termine el tostón en el que se va convirtiendo la novela.
Vamos que para contar la historia del capitán Ahab y “su ballena”, creo yo que hubiera bastado con unas 200 o 300 páginas
Fue a finales de los años 40 cuando John Huston decidió adaptar la novela para hacer un film en el que su progenitor, el actor Walter Huston, encarnaría al trastornado capitán. Era un sueño que rondaba desde hacía años por su cabeza pero que desafortunadamente la repentina muerte en 1950 del actor dejó el proyecto de su hijo en dique seco
En 1953, Huston se encontraba en Europa rodando “La Burla del Diablo” (Beat the Devil, 1953) cuando “Moulin Pictures”, la productora que tenía en Londres junto a los hermanos Woolf, y “Warner Bros.” se hicieron con los derechos de la novela.
Como en él era costumbre, Huston estaba decidido a hacer una adaptación lo más fiel posible a la novela, y aunque llevaba años trabajando partes del guion, decidió encargar el libreto a James Agee con quien ya había compartido sugerencias y horas de trabajo en el proyecto de “Moby Dick” mientras trabajaban en “La Reina de África”(1951)
James Agee tenía en esos momentos otras prioridades y rehusó el ofrecimiento. Rápidamente Huston se puso en contacto con su amigo Ray Bradbury y le dijo que tenía 12 horas para decidir si quería escribir su primer guion cinematográfico.
Cuando Huston le comentó al autor de “Fahrenheit 451” que tenía que escribir un guion para “Moby Dick”, la contestación de Bradbury fue: “Nunca he podido leer esa maldita cosa”. Huston simplemente, le entregó una copia de la novela y le dijo: “Ve a casa y lee lo que puedas, mañana empezamos a trabajar”
Bradbury aceptó la propuesta y puso rumbo a la casa que Huston tenía en Irlanda. Como tenía pavor a coger el avión, pilló un pasaje marítimo que sin saberlo llevaba incluido un huracán (nada como sufrir una buena tempestad en el mar para entrar en materia) y se plantó en la residencia del director.
Estuvo trabajando en el guion desde el otoño de 1953 hasta la primavera de 1954 y en esos 6 meses, el hombre se leyó 9 veces la novela, escribió la friolera de 1.500 folios, corrigió algunas partes hasta 30 veces, eliminó personajes y pasajes de la novela y por si todo eso fuera poco, le dio tiempo a sufrir hasta una crisis nerviosa. Una vez recuperado, le entregó a Huston un libreto de 134 páginas
Lo que Bradbury no podía imaginarse es que después de todo su trabajo, Huston cogiera su guion y lo reescribiera. Y aunque los dos constan como guionistas del film, hubo demandas por en medio, terminaron malamente y estuvieron sin hablarse hasta poco antes de la muerte del director.
La financiación de “Warner Bros” estaba sujeta a que la película fuera protagonizada por una estrella y se empezaron a barajar nombres como los de Gary Cooper, Errol Flynn, Burt Lancaster, Marlon Brando y hasta el de John Wayne
El personaje del capitán Ahab era muy goloso y en ese momento era el papel codiciado por todos los actores. Fredric March y Laurence Olivier también fueron considerados para interpretarlo.
Huston se lo ofreció a su buen amigo Orson Welles que lo rechazó porque iba a interpretarlo en un montaje teatral que él mismo estaba escribiendo en ese momento.
Fue “La Warner” finalmente quien impuso a Gregory Peck
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| ESPAÑA |
Aunque en el fondo no tuviese claro que él fuese el actor más idóneo, Peck aceptó el papel. Lo hizo tras comprobar la confianza que Huston tenía depositada en su manera de interpretar. El director lo halagaba con frases como: “Nadie podría hacer este papel excepto tú”.
En realidad, el actor pensaba que era muy joven para un personaje que en la novela era descrito con 20 años más de los que él tenía y por otra parte creía que era un personaje perfecto para que lo interpretara el propio Huston.
Huston, que era un viejo zorro sabía que como no convenciera al actor para hacer la peli, "Warner Bros." no pondría el dinero y su sueño de hacer la película se iría al garete
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| ITALIA |
Montgomery Clift iba loco por hacerse con el papel de Ismael, el personaje que narra toda la historia y que terminó interpretando Richard Basehart, el inolvidable almirante Nelson de la mítica serie televisiva “Viaje al Fondo del Mar”(1964-1968).
La primera opción para interpretar al arponero Queequeg, un caníbal polinésico, fue Woody Strode, pero el actor se encontraba en esos momentos rodando “Los Diez Mandamientos” (1956) a las órdenes de Cecil B. DeMille y tuvo que rechazar la oferta. Huston le dio el papel al actor Friedrich Ledebur, un conde austriaco amigo y compañero de juergas suyo
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| SUECIA |
El reparto principal se completó con Leo Genn, el inolvidable Petronio de “Quo Vadis”(1951) que interpretó a “Starbuck”, el primer oficial del “Pequod”.
Entre la marinería tenemos un extraordinario plantel de secundarios de lujo como: James Robertson Justice, Harry Andrews, Noel Purcell, Bernard Miles y Francis De Wolff.
Mención especial para la aportación de Orson Welles interpretando al Padre Mapple en una secuencia inolvidable en la que sermonea al populacho desde el púlpito con forma de navío que tiene en su parroquia.
Welles escribió personalmente todo el discurso y sin ensayar previamente, logró que se rodara en una sola toma. Eso sí, cuentan las malas lenguas que para motivarlo, antes de rodar la secuencia, John Huston se tomó una botella entera de coñac francés con él. No hay nada mejor para paliar el miedo escénico
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| CHECOSLOVAQUIA |
Encontrar el “Pequod”, el navío descrito en la novela fue una búsqueda bastante complicada. Tras intentarlo por medio mundo, lo encontraron finalmente en Scarborough, en la costa de Yorkshire (Inglaterra). El “Rylands” era un navío de 340 metros de eslora con el casco de madera y tres mástiles. Una goleta que ya había aparecido en la pantalla “interpretando” a “La Hispaniola” en la versión que Byron Haskin hizo de “La Isla del Tesoro”(1950) para Walt Disney.
Un equipo capitaneado por Geoffrey Drake y Ralph W. Brinton se encargo de diseñar y reconstruir ciertas partes de la embarcación; como un timón hecho con el cráneo de una orca y la mandíbula de un cachalote, además de acondicionar habitáculos y recovecos donde instalar las luces, cámaras, motores y generadores necesarios para la filmación y que no pueden verse en la pantalla.
Mientras se filmaba en la cubierta, una tripulación de marineros reales gobernaba el buque desde abajo
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| FRANCIA |
Para representar a “Moby Dick” se construyeron dos bestias de 30 metros de largo y varias toneladas de peso cuyos controles electrónicos les permitían sumergirse, emerger, lanzar un chorro de agua, embestir a un barco e incluso destrozar un bote de un coletazo. Unos cachalotes que básicamente estaban construidos por un armazón de hierro recubierto de una mezcla de gomas y látex con un coste por unidad de 30.000$.
Eran tan grandes y pesados, que constantemente rompían los cables que los remolcaban y terminaron perdiéndose allende los mares. Por esa razón hubo que construir un tercero cuando el rodaje se trasladó a las Islas Canarias.
Para las secuencias en el estudio que se filmaron en tanques de agua se construyeron 20 maquetas mini-mobydicks y varias secciones a tamaño real de distintas partes de la ballena que Huston utilizó para la filmación de primeros planos
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| ALEMANIA |
El rodaje que comenzó el 15 de julio de 1954 y se prolongó hasta el mes de marzo de 1955 fue toda una odisea. Lo iniciaron en Youghal (Irlanda), el lugar elegido para representar New Bedford, la localidad portuaria de Massachusetts donde comienza la narración de la novela.
La mayoría de las casas y tiendas de Youghal eran construcciones de piedra, así que se tuvieron que gastar 50.000$ en revestir de madera todas las fachadas que daban a los muelles del puerto.
Un puerto que tampoco reunía las mejores condiciones para albergar un navío tan grande como el “Rylands/Pequod”. Hubo que dragar todo el fondo para poder filmar la salida del barco al mar abierto porque el gran calado del navío solo permitía maniobrar dentro del puerto cuando había marea alta y eso solo ocurría durante una hora al día
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| CUBA |
Tras cuatro semanas de rodaje se trasladaron a Fishguard en la costa de Gales, donde habían planificado rodar todas las secuencias en mar abierto y donde realmente se iba a desatar el apocalipsis que convirtió toda la filmación en un infierno.
Llovió durante 70 días seguidos. Cuando por fin el tiempo mejoró, dos vendavales dañaron la goleta que tuvo que ser reparada suspendiendo el rodaje otras dos veces.
El fuerte oleaje hacía prácticamente imposible poder aprovechar un metro de filmación y por si todo esto no fuera suficiente, uno de esos días en que salir a navegar era una auténtica locura, el cable de la ballena se partió y varios técnicos cayeron al mar, teniendo que ser rescatados por el resto del equipo. Un peligroso accidente que, milagrosamente, no se cobró ninguna vida humana pero que originó que la ballena se perdiera y no se volviese a saber nada de ella
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| AUSTRALIA |
El espíritu aventurero de Huston motivado muchas veces por los lingotazos de whisky que se metía, le hacía tomar decisiones que muchas veces ponían en peligro la vida de sus trabajadores y de él mismo.
Durante este rodaje, Richard Basehart se rompió un tobillo saltando sobre una de las lanchas; Leo Genn, además de enfermar de neumonía, se precipitó desde una altura de 6 metros provocándose una hernia discal en la espalda.
Una de las secuencias que más peligro provocó fue la filmación del desarbolamiento de los tres mástiles del barco que estuvo a punto de ocasionar una tragedia aplastando a actores y técnicos.
Una locura de la que ni siquiera Gregory Peck se libró porque en ninguno de sus rodajes estuvo tan cerca de la muerte como lo estuvo en “Moby Dick”
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| ITALIA |
Mientras cualquier otro director hubiese preservado la vida de su estrella filmando las escenas más peligrosas con un doble, Huston convenció a Peck para que en la secuencia en la que Ahab se agarra a los lomos de “Moby Dick” para arponearla, la hiciera él mismo, la escusa era que así podría rodar primeros planos del rostro del actor.
Peck aceptó, lo ataron al costado de la bestia y lo lanzaron al mar. La enorme ballena iba atada a un grueso cable oculto y remolcada por una lancha. Inesperadamente se formó una repentina tormenta formándose un espeso banco de niebla que hizo que el actor perdiera de vista la lancha que lo remolcaba. Lo que en ese momento desconocía el actor, es que el cable de sujeción se había partido y él iba a la deriva
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| POLONIA |
Rodeado de niebla y con olas de 5 metros, Peck llegó a pensar que iba a morir ahogado atado al lomo de ese artefacto mecánico y comenzó a gritar como en su vida había gritado. Tras diez eternos minutos lograron rescatarlo indemne de entre la niebla. Más tarde, se comprobaría que el actor, milagrosamente, tan solo se había lesionado una rodilla.
A quien no pudieron rescatar fue a la ballena que terminó perdiéndose y apareció al cabo del tiempo por las costas holandesas
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| ESPAÑA |
Tras este percance y viendo que las inclemencias marítimas y climatológicas no mejoraban, Huston decidió poner rumbo a los estudios Elstree de Londres donde se pudo recuperar algo de tiempo de un rodaje que sufría ya de un excesivo retraso.
El mes de diciembre de 1954 se decidió que había que volver al mar para completar el rodaje de las secuencias que faltaban y como en el mar de Irlanda hacía un frío que pelaba, eligieron ir a Las Palmas de Gran Canaria, donde sin tanto frío continuaron el infernal rodaje marítimo.
Por lo que cuentan los viejos del lugar, más de cien carpinteros canarios se pusieron manos a la obra para construir una tercera ballena
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| BÉLGICA |
Terminado el rodaje, Huston contaba con unos 120.000 metros de película positivada y junto a Russell Lloyd, uno de sus montadores habituales se puso a trabajar durante 15 meses en el montaje del film. Seleccionaron 3.500 metros para dejar un film con una duración de una hora y 56 minutos.
Gracias a la original fotografía de Oswald Morris, la factura final es extraordinaria.
La banda sonora corrió a cargo de Philip Sainton, un compositor francés que no se prodigó en la realización de música para el cine.
Tantas dificultades y retrasos en el rodaje, originaron que el presupuesto inicial estimado en 3.000.000$, se disparara hasta los 4.500.000$ y aunque obtuvo una buena recaudación, “La Warner” no la consideró una peli rentable
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| HUNGRÍA |
El estreno mundial fue el 27 de junio de 1956 en Bedford, Massachusetts. “La Warner” no escatimó gastos y montó una gala inolvidable con desfile incluido al que asistieron más de 100.000 almas.
La crítica fue unánime catalogando el film con los mayores elogios. EL “New York Herald-Tribune” llegó a publicar que “Moby Dick es, quizá, la mejor película que se ha hecho en este país”.
En España se estrenó el 15 de septiembre de 1958.
Gregory Peck sí tuvo alguna mala crítica porque para parte del público, Peck siempre era el chico bueno y en sus papeles de tipo turbio, si exceptuamos el interpretado en “Duelo al Sol”(1946) siempre salía mal parado. El actor tampoco quedó contento de su trabajo y tanto es así que cuando Steven Spielberg le pidió permiso para usar una escena suya de “Moby Dick” en “Tiburón” (Jaws, 1975) el actor no se lo dio
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| JAPÓN |
Aun así, la actuación de Peck para John Huston fue magistral y su compromiso en todo el proyecto estuvo siempre fuera de toda duda. Sobre esto, Huston declaró: “Greg se pasó media película en el agua. Hizo cosas que la mayoría de los especialistas no harían. Por ejemplo, la escena final donde Ahab muere… cada vez que la ballena se daba la vuelta, las sogas se apretaban más y él se sumergía de nuevo. Peck estaba medio ahogado pero cuando la escena estuvo terminada, quiso hacerla de nuevo por si nos habíamos perdido algo”.
No quiero terminar sin recomendar “En el Corazón del Mar”(2015), una de las mejores películas de Ron Howard. Un film moderno hecho con el patrón del mejor cine clásico basado en la historia real que inspiró a Melville la escritura de su famosa novela
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| ARGENTINA |
En su autobiografía Huston cita que “Moby Dick” fue: “la película más difícil que jamás hice” y aunque ese año la Asociación de Críticos Cinematográficos de Nueva York eligió a John Huston como mejor director del año, su película no obtuvo ninguna nominación para los Oscars. Ese año la gran triunfadora fue “La Vuelta al Mundo en 80 días”(1956).
En fin, el rodaje de la película fue toda una aventura comparable a la narrada en la novela. Huston enroló a su equipo en un tormento para hacer realidad su deseado sueño, una obsesión a la que el director había dedicado muchos años de su vida, más de los que el capitán Ahab consagró a perseguir a “Moby Dick” y todo eso, para poder dejarnos un film vibrante y fascinante que captura toda la esencia trascendental de la novela.
“Hay películas que se hacen por dinero y otras se hacen por el simple placer de hacerlas”
(John Huston)
Hasta la próxima























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