miércoles, 23 de septiembre de 2026

VIVE Y DEJA MORIR (Live and Let Die, 1973)

 

CARTELERÍA


            Tuvieron que pasar 11 años y 7 películas para que Roger Moore, uno de los primeros aspirantes para dar vida a James Bond en la pantalla grande, se hiciese con el papel de su vida y heredase de Sean Connery el personaje de 007, el agente secreto más famoso de la Historia

            Tras protagonizar “Diamantes para la eternidad”(1971), Connery había decidido abandonar la franquicia. Pensaba que ya le había dado suficiente popularidad y que era hora ya de afrontar nuevos retos interpretativos. Ni la astronómica cifra de 6.000.000$ ofrecida por los productores hizo que cambiara de idea. Por en medio había quedado el intento de dejar el personaje en manos de George Lazenby, un modelo australiano con buena planta pero bastante mermado de aptitudes actorales que tan solo protagonizaría un film de la saga: “007 al servicio secreto de su Majestad”(1969)

            Para suceder a Sean Connery en el personaje, “United Artist” quería a un estadounidense para encarnar a Bond y los productores se lo ofrecieron a Clint Eastwood que acababa de pegar un “pelotazo” en la taquilla con “Harry el sucio”(1971), el actor se sintió muy halagado con el ofrecimiento, pero lo rechazó alegando que 007 debía ser interpretado por un actor inglés.

            Otros actores norteamericanos como: Dick Van Dyke, Burt Reynolds, Robert Redford y Paul Newman también fueron considerados para el papel

            Al final se impuso el criterio de buscar a un actor británico y se le ofreció el proyecto a Patrick McGoohan que aunque había nacido en Estados Unidos, se había criado en Irlanda e Inglaterra y que además, había sido la primera opción para el personaje, incluso antes que Sean Connery, pero McGoohan volvió a rechazar la oferta. A este actor, muchos lo recordaréis por su papel en “Braveheart”(1995) donde encarnó al rey Eduardo I.

            Entre la larga lista de actores británicos que hicieron las pruebas para hacerse con el personaje de 007 están: Jeremy Brett, Julian Glover, Simon Oates, Michael McStay, John Gavin, John Ronane y Michael Billington que junto a Tony Bonner eran los dos que más papeletas tenían para conseguir el trabajo

            Roger Moore que no había podido interpretar a Bond al inicio de la franquicia porque estaba comprometido haciendo de Simon Templar en la serie “El Santo”(1962-1969), se encontraba en esos momentos bajo contrato en otra serie titulada “Los Persuasores!”(1971-1972), pero gracias a que la serie no triunfó en los Estados Unidos, consiguió liberarse de ella y presentarse a las pruebas. El productor Albert R. Broccoli no necesitó ver a nadie más, con Roger Moore iban a tener Bond para rato.

            Moore tenía por entonces 45 años y aunque era mayor que Sean Connery, parecía mucho más joven que él

            Publicada en 1954, “Vive y deja morir” fue la segunda novela de James Bond escrita por su creador Ian Fleming. Durante años los productores no se habían atrevido a llevarla a la pantalla porque sus connotaciones raciales y el hecho de que los villanos fueran de raza negra podía herir ciertas susceptibilidades. Además, el vudú y el ficticio país de San Monique donde se desarrolla buena parte del film, era una clara referencia de Haití donde la inestabilidad política bajo el régimen de Francois Duvalier y sus Tonton Macoute causaba verdaderos estragos. Pero el auge de “Los Panteras Negras” y otros movimientos raciales, así como, el éxito de taquilla cosechado por las nuevas pelis de “Blaxploitation” como: “Las noches rojas de Harlem” (Shaft, 1971) o “Pánico en la calle 110” (Across 110th street, 1972) hicieron pensar a los productores de que era la historia perfecta para presentar al nuevo 007 en sociedad

JBLee

            Al no estar disponible Richard Maibaum, el guionista habitual de la franquicia, se  le encargó a Tom Mankiewicz la escritura del guion. Para escribir una historia coherente, Mankiewicz estuvo investigando sobre la lectura de las cartas de tarot y los rituales de vudú antillano.

            Escribió el personaje principal femenino pensando en que podría interpretarlo la cantante y actriz Diana Ross pero los productores le quitaron la idea de la cabeza, diciéndole que no podrían hacerlo porque había países como Japón y Sudáfrica que prohibían las películas con romances interraciales y por supuesto, ellos no estaban dispuestos a renunciar a todo ese mercado. Así que el personaje de “Solitaire” fue interpretado por la bellísima Jane Seymour.

            Con todo y con eso, el “picaflor” de Bond durante el film, no deja pasar la ocasión de liarse con la agente de la CIA Rosie Carver, interpretada por Gloria Hendry, una guapísima mulata que había aparecido en las páginas de “Playboy”. Ni que decir tiene que el encuentro amoroso entre ellos fue eliminado de la copia estrenada en Japón y Sudáfrica

            Hubo muchas candidatas que optaron a hacerse con el papel de “Solitaire”, la echadora de cartas pupila del malo de la película y chica Bond oficial del film. Desde Catherine Deneuve hasta Helen Mirren, pasando por Goldie Hawn y Gayle Hunnicutt que de no haberse quedado embarazada hubiera sido la elegida para el papel. Finalmente, el productor Albert R. Broccoli fue quien eligió a Jane Seymour tras verla en algunos episodios de la serie “La línea Onedin”(1971-1980). Hoy en día todo el mundo la recuerda por dar vida a la doctora Quinn en la famosa serie de TV

            En “Vive y deja morir” el malvado de la fiesta es el Dr. Kananga, un personaje interpretado por  Yaphet Kotto que con 33 años se convirtió en el actor más joven en dar vida a un villano en un film de Bond. Consiguió el trabajo gracias a su actuación en “Pánico en la calle 110” (Across 110th, 1972), un film de “United Artist” que protagonizó junto a Anthony Quinn.

            Yaphet Kotto fue un actor de mucho carácter con una larga carrera en cine y TV. Entre su filmografía cabe destacar títulos como: “Alien: el octavo pasajero”(1979) de Ridley Scott, “Brubaker”(1980) de Stuart Rosenberg y “Los jueces de la ley” (The star chamber, 1983) de Peter Hyams

            Para desarrollar sus actividades empresariales, el Dr. Kananga cuenta con los servicios de Tee Hee, un “simpático” guardaespaldas de semblante risueño y brazo ortopédico acabado en pinza metálica que durante la peli tiene sus más y sus menos con 007. Estuvo interpretado por el actor Julius Harris que no necesitó de especialistas para rodar toda la secuencia de la pelea en el tren.

            Otro colaborador, quizás el tipo más inquietante y siniestro de toda la banda es el Barón Samedí, interpretado por el actor y bailarín Geoffrey Holder que con sus 2 metros de estatura se encargó también de todas las coreografías de las ceremonias vudú. Holder fue elegido para encarnar al truculento personaje porque había representado en Broadway un papel similar en la producción teatral “House of flowers”, una obra de Truman Capote.

            Lo que peor llevó de su actuación en el film fue tener que trabajar con serpientes porque las odiaba y debió costarle mucho rodar la secuencia en la que cae a un ataúd lleno de ellas.

            La pandilla de Kananga se completó con: Tommy Lane (Adam), Earl Jolly Brown (Susurro) y Mr. Big un personaje con sorpresa incorporada

ROBERT WATTS

            Por el lado de los buenos tenemos a David Hedisen como Felix Leiter, el agente de la CIA y los habituales Bernard Lee dando vida a “M” y Lois Maxwell como Moneypenny. Lamentablemente, quien no aparece es “Q”, el inventor de artilugios sofisticados interpretado por Desmond Llewelyn.

            Mención especial para el sheriff  J.W. Pepper, mascador de tabaco y toda una autoridad de la América profunda que fue interpretado por Clifton James, un entrañable personaje que gustó tanto al público que tuvieron que hacerle reaparecer en el siguiente film de la franquicia: “El hombre de la pistola de oro”(1974)

            El director Guy Hamilton era un joven de veintitantos años cuando comenzó su carrera como asistente de dirección en peliculones como “El tercer hombre”(1949) o “La reina de África”(1951) y ya había entre otras cosas dirigido dos films de 007: “James Bond contra Goldfinger”(1964) y “Diamantes para la eternidad”(1971).

            Hamilton decidió comenzar el rodaje en Nueva Orleans (Luisiana) y aprovechar dos de las señas de identidad más características de la ciudad: los canales y los funerales de jazz.

            El rodaje se realizó entre el 7 de octubre de 1972 y el 15 de marzo de 1973

            Una de las secuencias más difíciles de rodar fue la persecución de las lanchas por los canales, una virguería que precisó de muchos trucajes y del trabajo de un buen grupo de especialistas.

            La lancha rápida pilotada por Bond iba equipada por un motor “Evinrude Starflite” de 135 caballos.

            El especialista Jerry Comeaux, un ex abogado de 30 años, fue quien dobló a Roger Moore en el espectacular salto de 34 metros  que entró inmediatamente en el libro Guinness de los records

            En esta secuencia, la lancha acrobática que usa 007 estaba especialmente diseñada y con el peso distribuido para que pudiera volar con mucha estabilidad. La segunda lancha no estaba programado que chocara contra el coche de policía, pero cuando esto falló en la acrobacia, modificaron el guion para que quedara integrado en la secuencia final.

            Clifton James (el sheriff Pepper) desconocía como todo el mundo que este accidente iba a pasar y la reacción espontanea del actor fue tan auténtica que se mantuvo la toma completa en el montaje final del film.

            La compañía “Galstron” construyó 26 embarcaciones para la película, de ellas, 17 fueron destrozadas durante las sesiones de ensayo

ESPAÑA

            Durante el rodaje de todas estas escenas de persecución en lancha, Roger Moore sufrió un accidente que a punto estuvo de ser mortal.

            Se rompió varios dientes y se lesionó la rodilla cuando el motor de la lancha se apagó de pronto y el impulso ocasionó que se estrellase contra un embarcadero.

            Tuvo que caminar con bastón durante unos días pero pudo completar las secuencias porque lo único que tenía que hacer era estar sentado en la lancha motora

            Cuando el rodaje se trasladó a Jamaica, lugar elegido para filmar las localizaciones del ficticio país de San Monique, descubrieron una granja de cocodrilos con un cartel que prohibía el paso bajo la sugerente frase: “Los intrusos serán devorados”. De inmediato, pensaron incluir este original paraje en el guion y aprovecharlo para filmar alguna secuencia en sus paradisiacas instalaciones.

            La granja se llamaba “Swamp Safari” y era propiedad de Ross Kananga, un tipo que era especialista de cine y que se dedicaba a criar caimanes y cocodrilos en esa finca de 150 acres (unos 600.000 metros cuadrados) de manglares donde tenía más o menos unos 1.500 bichos

            Los productores se pusieron enseguida de acuerdo con Kananga para filmar allí una de las secuencias más memorables de toda la franquicia. El propio Ross Kananga se comprometió a efectuar toda la acrobacia y fue contratado por 60.000$.

            En una entrevista contaba la experiencia con estas palabras: “es casi imposible hacer una cosa así. Para que saliera bien, tuve que repetirla 6 veces porque 5 de ellas caí al agua. El departamento de vestuario no paraba de enviar trajes desde Londres porque cuando caía al agua, los cocodrilos se comían hasta los zapatos. Al final salí con 193 puntos de sutura en el cuerpo”

JEFFREY MARSHALL

            En esa misma secuencia, también la filmación sobre la pasarela que comunicaba con el islote  era sumamente peligrosa para Julius Harris y Roger Moore, porque poco antes de empezar a filmar descubrieron que los cocodrilos podían atacarlos saltando del agua.
 Hubo suerte y no se comieron a nadie. 

            Como reconocimiento al valor demostrado y a que la secuencia terminó quedando perfecta, Mankiewicz le puso el nombre de Kananga al malo de la función.

            Mientras rodaban en Jamaica, Roger Moore y Jane Seymour enfermaron de disentería

            Maurice Patchett, el conductor de acrobacias que dobló a Roger Moore en las escenas más peligrosas de la secuencia en la que el autobús de dos pisos queda cortado al entrar en el puente, era un instructor de autobuses londinense en la vida real que enseñó a Moore a conducir el pesado trasto con la habilidad y destreza necesaria para no matarse.

            Para poder rodar la secuencia, compraron un autobús londinense de dos pisos y cortaron todo el piso superior. Lo colocaron de nuevo en su lugar pero adaptando toda la sección sobre unos rodamientos de bolas que permitían que se deslizara al recibir el impacto contra el puente.

            En cuatro semanas de filmación de escenas de acción, habían destrozado 14 coches, 21 lanchas, 8 aviones y un autobús de dos pisos

            En el equipo técnico del film, entre otros participaron Ted Moore, habitual director de fotografía de la franquicia; Syd Cain, que ya había participado en dos pelis de 007, se encargó del diseño de producción y en los estudios “Pinewood” ingleses construyó el laboratorio del Dr. Kananga y el apartamento de Bond. El montaje corrió a cargo de Bert Bates, John Shirley y Raymond Poulton, un editor que había participado en grandes superproducciones como: “Los cañones de Navarone”(1961) y “El oro de MacKenna”(1969).

             En cuanto a la música de la película, los productores contrataron a Paul McCartney que fue la primera estrella del rock en componer el tema principal en un film de James Bond. McCartney compuso “Live and let die”, que consiguió la única nominación al Oscar de la película y es sin duda uno de los mejores temas de toda la saga. Un éxito imperecedero que, desde entonces,  toca en todos sus conciertos.

            Como John Barry, el habitual compositor de las bandas sonoras de Bond estaba trabajando en la música de un montaje teatral y no estaba disponible, el encargado de componer todo el score del film fue George Martin, el flamante productor de “The Beatles”

            En Estados Unidos y Canadá, la película se estrenó el 27 de junio de 1973 pero el estreno oficial tuvo lugar el 5 de julio de 1973 en el “Odeon Theatre” de Leicester Square en Londres.

            El estreno en España fue el 17 de diciembre de ese mismo año.

            La película tuvo un presupuesto final de 7.000.000$ (Roger Moore cobró 1.000.000$) y cosechó un rotundo éxito en la taquilla recaudando cerca de 162.000.000$ en todo el mundo, una cifra totalmente inalcanzable por ninguno de los films de 007 anteriores.

            En fin, efectivamente como muy bien auguró Albert R. Broccoli, con Roger Moore iba a haber James Bond para rato.

            Aunque en el cine no había alcanzado ninguna relevancia, cuando Roger Moore consiguió hacerse con el papel de Bond, sí era ya toda una estrella del medio televisivo gracias a series como “Ivanhoe”(1958-1959),  y sobre todo por dar vida a Simon Templar en la mítica serie “El Santo”(1962-1969) en sus 118 episodios. Quizás sea por la edad que tenía yo o por las simpatías que siempre he sentido por él, pero sus pelis de 007 son para mi gusto, las más divertidas de toda la franquicia.

            El 007 de Moore sustituyó el machismo predominante de Sean Connery por unas maneras de gentleman salpicadas de toques de humor inglés que le iban como anillo al dedo al personaje creado por Ian Fleming. Un bon vivant con la cara más dura que el cemento armado capaz de salir de las situaciones más desesperadas con una chica espectacular colgada de cada brazo. Y creo que esa imagen fue la que realmente le dio el sello distintivo a toda la franquicia para convertir cada película en un éxito de taquilla, de hecho Moore fue el actor que más veces interpretó a James Bond. 

            Era una época en la que el CGI y los sofisticados efectos visuales de la actualidad eran completamente desconocidos y para lograr todas esas hazañas, los productores no dudaron en poner a su servicio una legión de especialistas cinematográficos capaces de hacer realidad a costa de jugarse la vida, cualquier barbaridad que se les ocurriera a los guionistas con el fin de que pasáramos un buen rato, de vez en cuando, en una sala de cine. 






                                                       Hasta la próxima




            












            










miércoles, 26 de agosto de 2026

B.S.O. de "MOBY DICK" (1956) - Suite - (Philip Sainton)


 

SECUENCIAS MÍTICAS: "MOBY DICK" (1956) - El Duelo Final (John Huston)


 

SECUENCIAS MÍTICAS: "MOBY DICK" (1956) - El sermón del Padre Mapple (John Huston)


 

MOBY DICK (Moby Dick, 1956)

 

CARTELERÍA


            Hoy vamos a recordar la que posiblemente sea la mejor versión cinematográfica de la inmortal novela de Herman Melville, un autor considerado actualmente como uno de los mejores literatos de Norteamérica pero que, como otros muchos artistas, no conoció el reconocimiento del público mientras vivió

            Personalmente, tengo que admitir que “Moby Dick” no es de mis novelas favoritas.

            La primera edición se publicó el 14 de noviembre de 1851. En sus más de 800 páginas, Melville  va más allá de una clásica novela de aventuras, enfrascándose de una manera trascendental en simbolismos y referencias religiosas. Es más, es todo un tratado sobre barcos balleneros, en “Moby Dick”, el lector va a encontrar todo el temario decimonónico necesario para sacarse la carrera de ballenero,  un máster de arponero de primera  y un ferviente deseo de que termine el tostón en el que se va convirtiendo la novela.

            Vamos que para contar la historia del capitán Ahab y “su ballena”, creo yo que hubiera bastado con unas 200 o 300 páginas

            Fue a finales de los años 40 cuando John Huston decidió adaptar la novela para hacer un film en el que su progenitor, el actor Walter Huston, encarnaría al trastornado capitán. Era un sueño que rondaba desde hacía años por su cabeza pero que desafortunadamente la repentina muerte en 1950 del actor dejó el proyecto de su hijo en dique seco

            En 1953, Huston se encontraba en Europa rodando “La Burla del Diablo” (Beat the Devil, 1953) cuando “Moulin Pictures”, la productora que tenía en Londres junto a los hermanos Woolf, y “Warner Bros.”  se hicieron con los derechos de la novela. 

            Como en él era costumbre, Huston estaba decidido a hacer una adaptación lo más fiel posible a la novela, y aunque llevaba años trabajando partes del guion, decidió encargar el libreto a James Agee con quien ya había compartido sugerencias y horas de trabajo en el proyecto de “Moby Dick” mientras trabajaban en “La Reina de África”(1951)

            James Agee tenía en esos momentos otras prioridades y rehusó el ofrecimiento. Rápidamente Huston se puso en contacto con su amigo Ray Bradbury y le dijo que tenía 12 horas para decidir si quería escribir su primer guion cinematográfico.

            Cuando Huston le comentó al autor de “Fahrenheit 451” que tenía que escribir un guion para “Moby Dick”, la contestación de Bradbury fue: “Nunca he podido leer esa maldita cosa”. Huston simplemente, le entregó una copia de la novela y le dijo: “Ve a casa y lee lo que puedas, mañana empezamos a trabajar”

            Bradbury aceptó la propuesta y puso rumbo a la casa que Huston tenía en Irlanda. Como tenía pavor a coger el avión, pilló un pasaje marítimo que sin saberlo llevaba incluido un huracán (nada como sufrir una buena tempestad en el mar para entrar en materia) y se plantó en la residencia del director.

            Estuvo trabajando en el guion desde el otoño de 1953 hasta la primavera de 1954 y en esos 6 meses, el hombre se leyó 9 veces la novela, escribió la friolera de 1.500 folios, corrigió algunas partes hasta 30 veces, eliminó personajes y pasajes de la novela y por si todo eso fuera poco, le dio tiempo a sufrir hasta una crisis nerviosa.  Una vez recuperado, le  entregó a Huston un libreto de 134 páginas

            Lo que Bradbury no podía imaginarse es que después de todo su trabajo, Huston cogiera su guion y lo reescribiera. Y aunque los dos constan como guionistas del film, hubo demandas por en medio, terminaron malamente y estuvieron sin hablarse hasta poco antes de la muerte del director.

            La financiación de “Warner Bros” estaba sujeta a que la película fuera protagonizada por una estrella y se empezaron a barajar nombres como los de Gary Cooper, Errol Flynn, Burt Lancaster, Marlon Brando y hasta el de John Wayne

            El personaje del capitán Ahab era muy goloso y en ese momento era el papel codiciado por todos los actores. Fredric March y Laurence Olivier también fueron considerados para interpretarlo.

            Huston se lo ofreció a su buen amigo Orson Welles que lo rechazó porque iba a interpretarlo en un montaje teatral que él mismo estaba escribiendo en ese momento.

            Fue “La Warner” finalmente quien impuso a Gregory Peck

ESPAÑA

            Aunque en el fondo no tuviese claro que él fuese el actor más idóneo, Peck aceptó el papel. Lo hizo tras comprobar la confianza que Huston tenía depositada en su manera de interpretar. El director lo halagaba con frases como: “Nadie podría hacer este papel excepto tú”.

            En realidad, el actor pensaba que era muy joven para un personaje que en la novela era descrito con 20 años más de los que él tenía y por otra parte creía que era un personaje perfecto para que lo interpretara el propio Huston.

            Huston, que era un viejo zorro sabía que como no convenciera al actor para hacer la peli, "Warner Bros." no pondría el dinero y su sueño de hacer la película se iría al garete

ITALIA

            Montgomery Clift iba loco por hacerse con el papel de Ismael, el personaje que narra toda la historia y que terminó interpretando Richard Basehart, el inolvidable almirante Nelson de la mítica serie televisiva “Viaje al Fondo del Mar”(1964-1968).

            La primera opción para interpretar al arponero Queequeg, un caníbal polinésico, fue Woody Strode, pero el actor se encontraba en esos momentos rodando “Los Diez Mandamientos” (1956) a las órdenes de Cecil B. DeMille y tuvo que rechazar la oferta. Huston le dio el papel al actor Friedrich Ledebur, un conde austriaco amigo y compañero de juergas suyo

SUECIA

            El reparto principal se completó con Leo Genn, el inolvidable Petronio de “Quo Vadis”(1951) que interpretó a “Starbuck”, el primer oficial del “Pequod”.

            Entre la marinería tenemos un extraordinario plantel de secundarios de lujo como: James Robertson Justice, Harry Andrews, Noel Purcell, Bernard Miles y Francis De Wolff.

            Mención especial para la aportación de Orson Welles interpretando al Padre Mapple en una secuencia inolvidable en la que sermonea al populacho desde el púlpito con forma de navío que tiene en su parroquia.

            Welles escribió personalmente todo el discurso y sin ensayar previamente, logró que se rodara en una sola toma. Eso sí, cuentan las malas lenguas que para motivarlo, antes de rodar la secuencia, John Huston se tomó una botella entera de coñac francés con él. No hay nada mejor para paliar el miedo escénico

CHECOSLOVAQUIA

            Encontrar el “Pequod”, el navío descrito en la novela fue una búsqueda bastante complicada. Tras intentarlo por medio mundo, lo encontraron finalmente en Scarborough, en la costa de Yorkshire (Inglaterra). El “Rylands” era un navío de 340 metros de eslora con el casco de madera y tres mástiles. Una goleta que ya había aparecido en la pantalla “interpretando” a “La Hispaniola” en la versión que Byron Haskin hizo de “La Isla del Tesoro”(1950) para Walt Disney.

            Un equipo capitaneado por Geoffrey Drake y Ralph W. Brinton se encargo de diseñar y reconstruir ciertas partes de la embarcación; como un timón hecho con el cráneo de una orca y la mandíbula de un cachalote, además de acondicionar habitáculos y recovecos donde instalar las luces, cámaras, motores y generadores necesarios para la filmación y que no pueden verse en la pantalla.

            Mientras se filmaba en la cubierta, una tripulación de marineros reales gobernaba el buque desde abajo

FRANCIA

            Para representar a “Moby Dick” se construyeron dos bestias de 30 metros de largo y varias toneladas de peso cuyos controles electrónicos les permitían sumergirse, emerger, lanzar un chorro de agua, embestir a un barco e incluso destrozar un bote de un coletazo. Unos cachalotes que básicamente estaban construidos por un armazón de hierro recubierto de una mezcla de gomas y látex con un coste por unidad de 30.000$.

            Eran tan grandes y pesados, que constantemente rompían los cables que los remolcaban y terminaron perdiéndose allende los mares. Por esa razón hubo que construir un tercero cuando el rodaje se trasladó a las Islas Canarias.

            Para las secuencias en el estudio que se filmaron en tanques de agua se construyeron 20 maquetas mini-mobydicks y varias secciones a tamaño real de distintas partes de la ballena que Huston utilizó para la filmación de primeros planos

ALEMANIA

            El rodaje que comenzó el 15 de julio de 1954 y se prolongó hasta el mes de marzo de 1955 fue toda una odisea. Lo iniciaron en Youghal (Irlanda), el lugar elegido para representar New Bedford, la localidad portuaria de Massachusetts donde comienza la narración de la novela.

            La mayoría de las casas y tiendas de Youghal eran construcciones de piedra, así que se tuvieron que gastar 50.000$ en revestir de madera todas las fachadas que daban a los muelles del puerto.

            Un puerto que tampoco reunía las mejores condiciones para albergar un navío tan grande como el “Rylands/Pequod”. Hubo que dragar todo el fondo para poder filmar la salida del barco al mar abierto porque el gran calado del navío solo permitía maniobrar dentro del puerto cuando había marea alta y eso solo ocurría durante una hora al día

CUBA

            Tras cuatro semanas de rodaje se trasladaron a Fishguard en la costa de Gales, donde habían planificado rodar todas las secuencias en mar abierto y donde realmente se iba a desatar el apocalipsis que convirtió toda la filmación en un infierno.

            Llovió durante 70 días seguidos. Cuando por fin el tiempo mejoró, dos vendavales dañaron la goleta que tuvo que ser reparada suspendiendo el rodaje otras dos veces.

            El fuerte oleaje hacía prácticamente imposible poder aprovechar un metro de filmación y por si todo esto no fuera suficiente, uno de esos días en que salir a navegar era una auténtica locura, el cable de la ballena se partió y varios técnicos cayeron al mar, teniendo que ser rescatados por el resto del equipo. Un peligroso accidente que, milagrosamente, no se cobró ninguna vida humana pero que originó que la ballena se perdiera y no se volviese a saber nada de ella

AUSTRALIA

            El espíritu aventurero de Huston motivado muchas veces por los lingotazos de whisky que se metía, le hacía tomar decisiones que muchas veces ponían en peligro la vida de sus trabajadores y de él mismo.

            Durante este rodaje, Richard Basehart se rompió un tobillo saltando sobre una de las lanchas; Leo Genn, además de enfermar de neumonía, se precipitó desde una altura de 6 metros provocándose una hernia discal en la espalda.

            Una de las secuencias que más peligro provocó fue la filmación del desarbolamiento de los tres mástiles del barco que estuvo a punto de ocasionar una tragedia aplastando a actores y técnicos.

            Una locura de la que ni siquiera Gregory Peck se libró porque en ninguno de sus rodajes estuvo tan cerca de la muerte como lo estuvo en “Moby Dick”

ITALIA

            Mientras cualquier otro director hubiese preservado la vida de su estrella filmando las escenas más peligrosas con un doble, Huston convenció a Peck para que en la secuencia en la que Ahab se agarra a los lomos de “Moby Dick” para arponearla, la hiciera él mismo, la escusa era que así podría rodar primeros planos del rostro del actor.

            Peck aceptó, lo ataron al costado de la bestia y lo lanzaron al mar. La enorme ballena iba atada a un grueso cable oculto y remolcada por una lancha. Inesperadamente se formó una repentina tormenta formándose un espeso banco de niebla que hizo que el actor perdiera de vista la lancha que lo remolcaba. Lo que en ese momento desconocía el actor, es que el cable de sujeción se había partido y él iba a la deriva

POLONIA

            Rodeado de niebla y con olas de 5 metros, Peck llegó a pensar que iba a morir ahogado atado al lomo de ese artefacto mecánico y comenzó a gritar como en su vida había gritado. Tras diez eternos minutos lograron rescatarlo indemne de entre la niebla. Más tarde, se comprobaría que el actor, tan solo se había lesionado una rodilla.

            A quien no pudieron rescatar fue a la ballena, que terminó perdiéndose y apareció al cabo del tiempo por las costas holandesas

ESPAÑA

            Tras este percance y viendo que las inclemencias marítimas y climatológicas no mejoraban, Huston decidió poner rumbo a los estudios Elstree de Londres donde se pudo recuperar algo de tiempo de un rodaje que sufría ya de un excesivo retraso.

            El mes de diciembre de 1954 se decidió que había que volver al mar para completar el rodaje de las secuencias que faltaban y como en el mar de Irlanda hacía un frío que pelaba, eligieron ir a Las Palmas de Gran Canaria, donde sin tanto frío continuaron el infernal rodaje marítimo.

            Por lo que cuentan los viejos del lugar, más de cien carpinteros canarios se pusieron manos a la obra para construir una tercera ballena

BÉLGICA

            Terminado el rodaje, Huston contaba con unos 120.000 metros de película positivada y junto a Russell Lloyd, uno de sus montadores habituales se puso a trabajar durante 15 meses en el montaje del film. Seleccionaron 3.500 metros para dejar un film con una duración de una hora y 56 minutos.

            Gracias a la original fotografía de Oswald Morris, la factura final es extraordinaria.

            La banda sonora corrió a cargo de Philip Sainton, un compositor francés que no se prodigó en la realización de música para el cine.

             Tantas dificultades y retrasos en el rodaje, originaron que el presupuesto inicial estimado en 3.000.000$, se disparara hasta los 4.500.000$ y aunque obtuvo una buena recaudación, “La Warner” no la consideró una peli rentable

HUNGRÍA

            El estreno mundial fue el 27 de junio de 1956 en Bedford, Massachusetts. Warner Bros. no escatimó gastos y montó una gala inolvidable con desfile incluido al que asistieron más de 100.000 almas.

            La crítica fue unánime catalogando el film con los mayores elogios. El “New York Herald-Tribune” llegó a publicar que “Moby Dick es, quizá, la mejor película que se ha hecho en este país”.

            En España se estrenó el 15 de septiembre de 1958.

            Gregory Peck sí tuvo alguna mala crítica porque para parte del público, Peck siempre era el chico bueno y en sus papeles de tipo turbio, si exceptuamos el interpretado en “Duelo al Sol”(1946) siempre salía mal parado. El actor tampoco quedó contento de su trabajo y tanto es así que cuando Steven Spielberg le pidió permiso para usar una escena suya de “Moby Dick” en “Tiburón” (Jaws, 1975) el actor no se lo dio

JAPÓN

            Aun así, la actuación de Peck para John Huston fue magistral y su compromiso en todo el proyecto estuvo siempre fuera de toda duda. Sobre esto, Huston declaró: “Greg se pasó media película en el agua. Hizo cosas que la mayoría de los especialistas no harían. Por ejemplo, la escena final donde Ahab muere…  cada vez que la ballena se daba la vuelta, las sogas se apretaban más y él se sumergía de nuevo. Peck estaba medio ahogado pero cuando la escena estuvo terminada, quiso hacerla de nuevo por si nos habíamos perdido algo”.

            No quiero terminar sin recomendar “En el Corazón del Mar”(2015), una de las mejores películas de Ron Howard. Un film moderno hecho con el patrón del mejor cine clásico basado en la historia real que inspiró a Melville la escritura de su famosa novela

ARGENTINA

            En su autobiografía Huston cita que “Moby Dick” fue: “la película más difícil que jamás hice” y aunque ese año la Asociación de Críticos Cinematográficos de Nueva York eligió a John Huston como mejor director del año, su película no obtuvo ninguna nominación para los Oscars. Ese año la gran triunfadora fue “La Vuelta al Mundo en 80 días”(1956).

            En fin, el rodaje de la película fue toda una aventura comparable a la narrada en la novela. Huston enroló a su equipo en un tormento para hacer realidad su deseado sueño, una obsesión a la que el director había dedicado muchos años de su vida, más de los que el capitán Ahab consagró a perseguir a “Moby Dick” y todo eso, para poder dejarnos un film vibrante y fascinante que captura toda la esencia trascendental de la novela.

            “Hay películas que se hacen por dinero y otras se hacen por el simple placer de hacerlas”

                                                                                                                                     (John Huston)







                                                        Hasta la próxima