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lunes, 21 de septiembre de 2020

LAS 28 REGLAS DE LOS RANGERS

   En marzo de 1756 en plena guerra de los siete años y tras demostrar su valía al mando de unidades de exploradores o Rangers se le encomendó la creación de una compañía independiente.

         Esta unidad formada por sesenta soldados rasos, tres sargentos, un alférez y un teniente fue creada rápidamente y “sin alistar a nadie que no estuviese a acostumbrado a viajar y a cazar y contando solo con aquellos en cuyo coraje y fidelidad se pudiese confiar”. 

         Cada recluta recibió diez dólares Españoles, el famoso real de a ocho que dio origen al símbolo $ (la Columna de Hércules y la cinta de Plus Ultra) para la compra de su material: armas, ropa y munición. Debemos destacar que no sería hasta 1758 cuando Rogers' Rangers adoptasen su característica uniformidad en color verde para ser exacto la chaquetilla. Como nota pintoresca solían adornar sus ropas con colgante de pieles y pelo de animales y abalorios indios. Los oficiales al parecer portaban un sombrero de ala delantera doblada hacia arriba como el que lleva Robert Rogers en la portada del libro “Con los Rangers”...

En cuanto al armamento cada hombre tenía un mosquete de entre 3 o cuatro kilos muchos de ellos de caza para lograr mejor puntería que los estándar del ejército. Para lograr una gran capacidad de tiro, teniendo en cuenta una cadencia de 3 disparos por minuto, portaban la pólvora para 60 rondas en un cuerno y los proyectiles en una bandolera. Según un relato del oficial inglés John Knox estos hombres cargaban sus mosquetes con una bala y entre seis o siete postas pequeñas a la vez, por lo que lograban gran efectiviad tanto a corto como a larga distancia. ¿Os preguntareis el por qué lo hacían? la respuesta es sencilla, al no combatir en formación y al hacerlo en medio de los bosques el enemigo podía a parecer en cualquier momento y había que estar listo. También iban armados con armas blancas de los nativos como era el Tomahawk y el cuchillo de escalpelo.

Tal fue el éxito de Rogers y sus hombres que en 1757 se le encomendó la creación de otra compañía con 56 infantes. Esta vez tuvo que recurrir a voluntarios de regimientos de línea 22º,27º,42º y del 2º batallón de Americanos Reales entre otros. Debido a la disparidad de orígenes y sobre todo de sus conocimientos de la guerra en el bosque decidió crear una regla para la guerra irregular o asimétrica como se conoce ahora. Este plan de disciplina se resume en las conocidas como “REGLAS GENERALES PARA EL SERVICIO EN LOS RANGERS” que varios siglos después siguen regulando la vida del 75º Regimiento Ranger en la actualidad desde su creación por William Darby en 1942.

A continuación citaré las 28 reglas de Rogers junto con su versión actual adaptada a los nuevos tiempos, en cursiva la original y subrayada la moderna (puede coincidir si no se cambió).

Todos los Rangers están sujetos a las reglas y artículos de la Guerra: presentarse a cada atardecer con el toque de revista, en sus propias filas, equipado cada uno con mosquete, sesenta balas, la correspondiente pólvora y un hacha; antes de romper la formación se asignaran las guardias y las exploraciones del próximo día.

Cuando se os ordene ir hasta los fuerte enemigos o a la frontera para reconocerlos, si vuestro número es pequeño hacerlo en fila, a una distancia entre cada uno que evite que una bala mate a dos hombres. Si el terreno lo permite enviar un hombre al frente y a cada flanco para que avisen de enemigo.

Si la marcha es a través de pantanos o sobre suelo blando, cambiar vuestra posición y marchar en línea hasta que salgáis de ese terreno para dificultar el rastreo y luego retomar vuestra formación. Antes de acampar marchad hasta que este bastante oscuro y elegid una posición que dé a los centinelas la oportunidad de ver u oír al enemigo a considerable distancia, manteniendo alternativamente durante toda la noche a la mitad del grupo despierto.

4º Antes de llegar al lugar a reconocer, envía a uno o dos hombres de confianza para que busquen el mejor lugar para las observaciones. Antes de llegar a tu destino envía uno o dos hombres a explorar el área y descubrir las trampas.

Si tenéis la fortuna de coger prisioneros, examinadlos (interrogarlos) separadamente y al regresar tomad una ruta diferente de aquella por la que llegasteis. De esta manera descubriréis mejor cualquier partida que puede estar enfrente y tendréis una oportunidad, si su número es superior al vuestro, de alterar vuestra ruta o dispersaros, según las circunstancias.

Si marcháis en un cuerpo de 300 o 400 para atacar a un enemigo, dividid vuestra partida en tres columnas, cada una con un oficial al mando. Estas columnas irán en fila separadas entre sí veinte yardas. […] manteniendo alerta las partidas de los flancos y una reserva en vuestra retaguardia a fin de prevenir que os rodeen que es la táctica favorita de los salvajes.

7º Si os veis obligados a recibir fuego enemigo, tumbaos hasta que termine; incorporaos después y descargar vuestras armas sobre ellos apuntado bien. su cuerpo principal es igual al tuyo, extiéndase ocasionalmente; Pero si es superior, ten cuidado de sostener y fortalecer tus partidas de los flancos, hacerlos iguales a los suyos, que si es posible los puedes repeler a su cuerpo principal, en cuyo caso empujarlos con la mayor resolución con igual fuerza en cada flanco y en el centro, observando mantener a una distancia apropiada el uno del otro, y avanzar de árbol en árbol, con una mitad de la partida antes de las diez o doce yardas. Si el enemigo empuja sobre ti, cesa tu fuego delantero, y luego deja que tu retaguardia avance hacia ellos y dispare, para lo cual los que antes estaban delante estarán listos para descargar de nuevo, y repetirán alternativamente, Según lo requiera la ocasión; Por este medio usted mantendrá un fuego tan constante, que el enemigo no podrá fácilmente romper vuestro orden, o ganar vuestro terreno. Mantén tus flancos tan fuertes como la del enemigo y si la retirada es necesaria mantén el fuego de cobertura.

Si obligas al enemigo a retirarse, tenga cuidado, persíguelos de cerca, manteniendo partidas en los flancos, y evitar que ellos ganan promontorios, o terreno en elevación, en cuyo caso tal vez serían capaces de reunirse y haceros retroceder. Cuando persigas al enemigo, mantén tus flancos fuertes y evita que ganen terreno elevado donde pueden volverse y combatir.

Si usted está obligado a retirarse, que la parte delantera cese el fuego y replegaos hasta que la parte trasera ha hecho lo mismo, haciendo con el mejor terreno que puedas; Por este medio obligarás al enemigo a perseguirte, si lo hacen en absoluto, soportando un fuego constante. Al retroceder, la fila que enfrenta al enemigo debe disparar y retirarse por el segundo rango, haciendo así que el enemigo avance en el fuego constante.

10. Si el enemigo es tan superior que estás en peligro de ser rodeado por ellos, que todo el cuerpo se dispersa, y cada uno tome un camino diferente al lugar de encuentro designado para esa noche, que debe ser alterado y fijado cada mañana para el  fin de reunir a todo la partida, o al mayor número posible de ellos, después de cualquier separación que pueda ocurrir en el día; Pero si por casualidad te rodean, formaos en un cuadrado, o si en el bosque un círculo es mejor y, si es posible, haced una parada hasta que la oscuridad de la noche favorezca vuestra huida. Si el enemigo es muy superior, todo el equipo debe dispersarse y reunirse de nuevo en un lugar designado. Esto dispersa la búsqueda y permite la resistencia organizada.

11º Si vuestra vanguardia es atacada, el cuerpo principal y los flancos deben colocarse mirando a la derecha o a la izquierda, según lo requiera la ocasión, y formarse para oponerse al enemigo, como se ha indicado anteriormente; Y el mismo método debe ser observado, si se ataca en cualquiera de sus flancos, por lo que significa que siempre hará una parte trasera de uno de sus flancos. Si se atacan desde la parte frontal, las filas de orden inverso, por lo que el rango trasero ahora se convierte en el frente. Si es atacado desde el flanco, el flanco opuesto ahora sirve como el retaguardia.

12º Si decides reunirte después de un retiro, para hacerte una nueva posición contra el enemigo, intenta por todos los medios hacerlo en el terreno más elevado que encuentres, lo que te dará gran ventaja en el punto de la situación y permitirá Para repulsar números superiores. Si os reunís después de un retirada, lo hareis en el terreno alto para frenar el avance enemigo

13º En general, cuando os empujen el enemigo, reserven vuestro fuego hasta que se acerquen muy cerca, lo cual los pondrá en la mayor sorpresa y consternación, y les dará la oportunidad de correr sobre ellos con vuestro hachas y cuchillos. Al hagais una emboscada, esperar a que el enemigo se acerque lo suficiente para que su fuego sea doblemente aterrador, y después de disparar, el enemigo puede ser apresurado con hachas.

14º Cuando acampeis de la noche, arreglen sus centinelas de tal manera que no se liberen del cuerpo principal hasta la mañana, el secreto profundo y el silencio son a menudo de la última importancia en estos casos. Por lo tanto, cada centinela debe estar formada por seis hombres, dos de los cuales deben estar constantemente alertas, y cuando sean relevados por sus compañeros, debe hacerse sin ruido; Y en caso de que los que están de servicio vean o oigan cualquier cosa que los alarma, no hablen, pero uno de ellos se retira en silencio y le informa al oficial al mando de que se pueden hacer las disposiciones apropiadas; Y todos las guardias ocasionales deben ser fijados de la misma manera. En un campamento, los centinelas deben ser colocados a una distancia para proteger el campamento sin revelar su ubicación. Cada centinela consistirá de 6 hombres con dos constantemente despiertos a la vez.

15º Al amanecer, despierta todo tu destacamento; pues es el momento en que los salvajes eligen caer sobre sus enemigos, debe por todos los medios estar en disposición de recibirlos. Todo el destacamento debe estar despierto antes del amanecer cada mañana, ya que este es el momento habitual del ataque enemigo.

16º Si el enemigo fuese descubierto por vuestros destacamentos por la mañana, y fuesen superiores a vosotros, y la victoria fuera dudosa, no debéis atacarlos hasta la tarde, pues entonces no sabrán vuestros números, y si os rechazan, vuestra retirada será favorecida por la oscuridad de la noche. Al descubrir un enemigo superior por la mañana, debe esperar hasta que oscurezca para atacar, ocultando así vuestra inferiroidad y usando la noche para ayudar a la retirada.

17º Antes de salir de su campamento, envíe exploradores a explorar alrededor de él, para ver si hay algún indicio o pista de un enemigo que podría haber estado cerca de usted durante la noche. Antes de salir de un campamento, envíe pequeñas fiestas para ver si ha sido observado durante la noche.

18º Cuando te detienes a refrescarte, escoge un manantial o riachuelo, si puedes, y distribuye tu partida para que no os sorprendan, poniendo guardias y centinelas adecuados a la distancia apropiada, y deja que un pequeña partida camine por el camino por el que entraste a fin de interceptar al enemigo. Cuando os ddetengais por  agua, coloque guardias adecuadas alrededor del lugar, asegurándose de que el camino que utilizó está cubierto para evitar la sorpresa de una unidad perseguidora.

19º Si, en tu regreso, tienes que cruzar ríos, evita los habituales vados tanto como sea posible, para que el enemigo no lo haya descubierto, y esté ahí esperándote. Evite el uso de vados habituales para cruzar ríos ya que éstos suelen ser observados por el enemigo.

20º Si tienes que pasar por lagos, manténgase a cierta distancia de la orilla, no sea que, en caso de una emboscada o un ataque del enemigo, cuando en esa situación vuestra retirada sea cortada. Evite pasar lagos demasiado cerca de la orilla, ya que el enemigo podría atraparlo contra el borde del agua.

21º Si el enemigo persigue su retaguardia, tome un desvio en circulo hasta que volváis a vuestras huellas, y allí forman una emboscada para recibirlos, y darles el primer fuego. Si un enemigo está siguiendo su retaguardia, haga un círculo hacia atrás y ataque a él por el mismo camino.


22º Cuando regreses de un exploración y te acerques a nuestros fuertes, evita los caminos habituales y las avenidas, para que el enemigo no te haya emboscado, cuando estas casi agotado de las fatigas. Cuando regrese de una exploración, use un camino diferente ya que el enemigo puede haberte visto salir y esperará vuestro regreso cuando estés cansado.

23º Cuando persigues cualquier partida que haya estado cerca de nuestros fuertes o campamentos, no sigas directamente sus huellas, para que no sean descubiertos por sus retaguardia, que, en tal momento, estarían más alertas; tomad un camino distinto, y asaltarlos en algún estrecho paso, o tumbaros para recibirlos cuando y donde menos lo esperan. Al seguir a una fuerza enemiga, trate de no usar su camino, sino más bien planea cortarlos y emboscarlos en un lugar estrecho o cuando menos lo esperan.

24º Si vas a embarcar en canoas, botes o por cualquier otro medio, , escoge la tarde para vuestro embarque, ya que tendrás toda la noche delante de ti, para pasar sin descubrir por ninguna parte del enemigo, en las colinas, u otros lugares, que dominan el lago o el río en el que esteis. Cuando viajes por el agua, salga por la noche para evitar la detección.

25º Ordena que el bote o la canoa esperen unos por otros: el tercero por el segundo, y el cuarto por el tercero, y así sucesivamente, para evitar la separación, y que estés listo para ayudar. En caso de emergencia. En el remo en una cadena de barcos, el que está en la parte delantera debe mantener el contacto con el que está directamente a popa de la misma. De esta manera pueden ayudarse mutuamente y los barcos no se perderán en la noche.

26º Designa a un hombre en cada bote para que vigile las hogueras en las orillas cercanas. Gracias a su número y el tamaño de los cuales puedes formar un juicio sobre las fuerzas enemigas y decidir si puedes atacarlos o no. Un hombre en cada barco será asignado para mirar la orilla para los fuegos o el movimiento.

27º Si encuentras al enemigo acampado cerca de las riberas de un río o de un lago, que imaginas intentará cruzar por su seguridad al ser atacado, deja un destacamento de tu partido en la orilla opuesta para recibirlos, mientras que con el resto, los sorprenderás, los tendras entre usted y el lago o el río. Si usted está preparando una emboscada cerca de un río o lago, deje una fuerza en el lado opuesto del agua para que la huida del enemigo los lleve a su destacamento.

28º Si no puede usted convencerse del número y la fuerza del enemigo, de su fuego, ocultar sus barcos a cierta distancia, y averiguar su número por una partida de reconocimiento, cuando se embarcan o marchan por la mañana, dejando marcando el camino, Cuando persigáis, embosqueis y ataqueis, ó dejeis pasar, que sea la prudencia quien os diriga. En general, sin embargo, para que no sea descubierto por el enemigo sobre los lagos y los ríos a gran distancia, es más seguro quedarse con los barcos y el grupo oculto todo el día, sin ruido ni señal; Y seguir la ruta prevista por la noche; en cualquier caso establecer contraseñas de palabras y signos, para reconoceros en la oscuridad, y también nombra un punto de reunión a cada hombre para que en caso de cualquier accidente pueda regresar a la formación. Al localizar a una partida enemiga de fuerza indeterminada, envíe una pequeña unidad de exploración para verlos. Puedes tomar todo el día para decidir sobre su ataque o retirada, por lo que deben establecerse signos y firmas para determinar a sus amigos en la oscuridad.

 

https://bellumartishistoriamilitar.blogspot.com/2017/02/las-28-reglas-de-los-ranger-de-robert.html




martes, 1 de septiembre de 2020

Titulos, honores y prerrogativas de la ciudad de Alicante

Titulos, honores y prerrogativas de la ciudad de Alicante

 
 
 
 
 

La bandera de Alicante

La bandera es por mitad vertical blanca y azul, con lo blanco junto al asta y las armas concedidas por Don Alfonso X el Sabio en el centro sobre la mitad que divide los colores, siendo posiblemente el blanco, referencia a nuestro Benacantil, y el azul, a nuestro mar y cielo.

El escudo de armas tiene un solo cuartel, en el cual, batido por las olas del mar, debe figurar en azul y blanco o plata una peña con su color, con la figura del rostro humano que la naturaleza formó en la parte Oeste del monte de Santa Bárbara – la archiconocida cara del moro-. Sobre él aparece en campo de gules un castillo de oro con una torre con puerta cerrada, honor que no disfrutaban en sus blasones otras poblaciones más importantes que la nuestra, demostrando con tal motivo que Alicante, condecorada por D. Alfonso con el título  de PUERTA Y LLAVE DE LOS REINOS DE CASTILLA, fue siempre una Villa LEAL.

 



La bandera y el escudo de Alicante son reconocidos por todos sus vecinos. Muchos de ellos conocen lo que éstos representan, así como las cuatro iniciales que en el escudo figuran. Sin embargo, lo que no muchos alicantinos saben es que esta ciudad cuenta con importantes y privilegiados fueros y títulos reales, otorgados por diferentes reyes de España en reconocimiento a los méritos históricos realizados por la ciudad.

Así, entre otros, ésta posee los títulos de Puerta y Llave de los Reinos de Castilla, Leal y Esforzada, Muy Ilustre, Fiel y Siempre Heroica Ciudad de Alicante. Os contamos las circunstancias que motivaron alguno de estos títulos.

De Villa a Ciudad

Mediado el s. XIII, Alicante pertenecía al reino de Murcia, regido por Aben-Hudiel, quien no tenía poder suficiente para defenderse de Almanzor, rey de Granada, motivo por el que decidió hacer entrega del reino a D. Fernando el Santo, III de Castilla. Éste mandó a su hijo el Principe D. Alfonso, que se encontraba por tierras de Murcia rescatando Cartagena, Lorca y Mula del dominio musulmán, se personase en Ali-cant para tomar posesión del pueblo para la Corona de Castilla, otorgando al rey el título de Fernando III, Rey de Castilla, y I Rey de Alicante.

El príncipe Alfonso, cumpliendo con el mandamiento de su padre, se posesionó en 1245 de la población situada en las partes más altas de la falda del Ben-a-cantil en busca de la protección de la fortaleza ampliada y reforzada desde la llegada de Abd-el-Azis en el año 716, que la conquistara previamente a los godos.

La ocupación de la ciudad fue llevada a cabo pacíficamente y sus pobladores juraron fidelidad a la Corona de Castilla. El Príncipe D. Alfonso respetó a los moros el uso de sus viviendas, tierras y religión, partiendo posteriormente tras dejar en plaza una reducida guarnición. En torno a 1246, el Príncipe D. Alfonso se casa con la Infanta Doña Violante, hija del Rey D. Jaime el Conquistador, I de Aragón.

Pasaron pocos años antes de que la población árabe de la ciudad faltara a su juramento y se sublevara en contra de Fernando III de Castilla. En cuanto el Infante Alfonso se entera de tan alarmante noticia, regresa al Ben-a-cantil, batiendo a los rebeldes y apoderándose del castillo el 4 de Diciembre de 1248, festividad de Santa Bárbara, en homenaje a la cuál se rebautiza la fortaleza que corona dicho monte. En conmemoración de esta efemérides, el pueblo alicantino celebró durante muchos años un porrate en el que los vecinos se desplazaban en romería hasta el castillo. El día 6 del mismo mes, Don Alfonso conquista la ciudad y la repuebla con población cristiana.

El 30 de Mayo de 1252 murió D. Fernando III de Castilla, pasando a ocupar su puesto su hijo D. Alfonso, que de este modo, tomó el título de X Rey de Castilla y II de Alicante. Alfonso X el Sabio expulsó la población mora que aún quedaba en la ciudad y pobló la villa de caballeros, hidalgos y mercaderes cristianos, para seguidamente reparar y aumentar las fortificaciones del castillo y amurallar la plaza. Fruto de ello, se levantó la segunda muralla de la ciudad en lo que hoy es la Rambla de Mendez Nuñez, formando la Villa Nova, en distinción respecto al primer núcleo urbano levantado por los moros, que desde ese momento se conoció como Villa Vieja.

El 25 de Octubre del mismo año, el nuevo Rey expidió en Sevilla un privilegio en el que concedía a nuestro Concejo los blasones que debían figurar en los sellos de la ciudad, banderas, estandartes y pendones, así como leyes propias, elevó a la villa a la categoría de las mayores ciudades de Castilla, disponiendo que nuestros Jueces o Justicias guardasen en paz o en guerra las llaves del pueblo, honor que no gozaban otras poblaciones de mayor importancia. El documento original de este privilegio se conserva en el Archivo del Excmo. Ayuntamiento.

El 29 de Junio de 1260 en Córdoba D. Alfonso mandó escribir el libro de los antiguos privilegios, titulado Fuero de Alicante, con el objeto de recopilar todas las concesiones históricas hechas a los alicantinos, así como las reglas que debían seguirse en la administración de la justicia. Este libro se encontraba en el Consistorio Municipal hasta su extravío. En 1556 se concede una nueva copia al Ayuntamiento. Durante el reinado de Alfonso X se vive la mayor expansión de la ciudad; la Villa Nueva crece hasta la puerta de Elche (actual Portal de Elche). El monarca sentía predilección por la ciudad y solía decir con frecuencia que el castillo de Santa Bárbara era su mas hermosa fortaleza y el mas firme baluarte de la fé”.

Una ciudad leal y esfozada

Históricamente, Alicante siempre se mostró agradecida a tantos beneficios. Cuando en 1263 se sublevan contra la Corona la población morisca de más de treinta pueblos del reino de Murcia, Alicante mostró una feroz resistencia contra los sublevados y prestó numerosos servicios al Rey con tal valor y fuerza que este le concedió el título de LEAL Y ESFORZADA.

El 4 de Abril de 1.284 en Sevilla, muere D. Alfonso el Sabio, subiendo al trono Sancho el Bravo (V rey de Castilla y III rey de Alicante). En 1295, su enemigo natural, Jaime de Aragón al ver indefensos los estados de Castilla de los que formaban parte varias poblaciones del reino de Murcia, entre los que se encontraba la villa de Alicante, juntó un importante ejército y poniéndose él a la cabeza, entró por el reino de Valencia reduciendo a su paso cuantos pueblos y ciudades encontrara hasta que, en 1296 llega a las inmediaciones de Alicante y se encuentra las puertas de la villa cerradas y defendidas por los tercios castellanos, que soportaron muchos días el asedio de sus enemigos.

No pudiendo resistir más tiempo la defensa de la fortaleza, las tropas castellanas se replegaron al castillo, dejando sin defensa las murallas, ocasión que Jaime de Aragón aprovechó para lanzar el asalto en persona. Apeado del caballo y espada en la mano, según narran las crónicas de la época, el aguerrido caballero se encaminó hacia la cumbre del empinado castillo, y fue uno de los primeros en penetrar en la fortaleza. Ante su presencia, todos los guerreros sitiados retrocedieron aterrorizados, a excepción del alcaide del castillo, D. Nicolás Peris, que opuso una feroz oposición. Ambos caballeros lucharon a muerte en brutal combate hasta el fallecimiento del alcaide. En honor de tal hazaña y de la noble defensa de la ciudad que le había sido confiada, se alzó en su memoria un monumento en el lugar donde se situaba la “Torre de la Matanza”.

D. Jaime se reunió en la villa con los caballeros que había en la plaza, los cuales ante la imposibilidad de resistir por más tiempo, le juraron fidelidad, y en su reconocimiento el rey concedió al blasón de la ciudad el escudete listado de rojo y amarillo propio de los Reyes de Aragón.


PERIS

  ESCUDO PERIS (ilustración del artista alicantino REIVAX)

Bernardino de Salmeron:

 Alicante, entonces llamada La-Quant, fue conquistada por las tropas de Alfonso, Infante de Castilla, futuro Alfonso X el Sabio.
La fecha de este primer evento fue el día de San Nicolás de MCCXLVII (1247), y la data de otro evento se produciría unos cincuenta años más tarde, cuando Alicante pasa de manos castellanas a manos aragonesas.
Si fue Jaime I "El Conquistador" quién estuvo en la primera situación, será su nieto, Jaime II quien propicie el traspaso de coronas.
Y así, a fines del siglo XIII, la antigua Lucentum romana pasa a manos aragonesas y, por decisión real, será integrada en el recién nacido "Reino de Valencia".
En aquellos años la "toma de la ciudad", de ésta o de cualquier otra, se produce cuando la fortaleza es conquistada y arría la bandera del perdedor para elevar la del ganador en el mástil de la Torre del Homenaje.
Y ahí es dónde comenzó la leyenda...
Cuenta la historia que Nicolás Peris, alcaide y defensor del recinto, murió defendiéndola, oponiéndose a la voluntad de rendir la plaza ante Aragón pues él: "juró fidelitas a su señor castellano". Tan grande era la lealtad de este súbdito que, cuando cayó la muralla, don Nicolás defendió, piedra a piedra, su honor.
En mitad de esta pelea, hirió a Don Berenguer, amigo de Jaime II, que viendo que su señor estaba batiéndose en duelo con el castellano, intervino apoyando a su soberano. Esta intervención le salvará la vida, pero como contrapartida tendrá el resultado de la muerte de Peris.
Su cuerpo quedó tendido sobre la fría piedra del suelo, con la mano derecha empuñando su espada y la izquierda asiendo, fuertemente, las llaves de la fortaleza, negando, con tal hecho, la rendición. Tan grande fue la lealtad del alcaide que tuvieron que cortarle la muñeca para poder quitárselas, al igual que el resto del cuerpo que fue despedazado y entregado a los perros.
La historia siempre es más cruel que la triste realidad, y hoy por hoy, una mano cortada aferrando unas llaves es parte del escudo de la fortaleza de Santa Bárbara.
Esto es la historia, o se supone, pues de aquí nacerán varios mitos y leyendas.
La primera de ellas dice que el día que la mano de Nicolás Peris se abra y deje de sujetar los preciados "fierros", la ciudad de Alicante será conquistada ante cualquier enemigo. La historia nos ha demostrado que esta fortaleza goza de fama de inexpugnable. Alicante nunca fue conquistada, ni por los Ingleses en la guerra de sucesión ni por Napoleón cuando invadió la Península Ibérica (Alicante, Lisboa y Cádiz son las únicas tres ciudades que se salvaron).Parece que la maldición de Peris y el reconocimiento de lealtad por parte de sus asesinos, sirvieron para algo.
Otra leyenda dice que, año tras año, el día que tal combate se llevó a cabo, vuelve a suceder. Dicen que en esa fecha, de madrugada (que es cuando sucedieron los hechos), podemos oír caballos, ruidos de espadas, injurias, gritos... todo el fragor de la batalla.
Pero creo que será la tercera leyenda la más romántica: cuentan que cuando hay peligro para Alicante, cuando un invasor se acerca, se puede oír y ver a Don Nicolás Peris, vestido como aquel triste día, dando órdenes a su ejército para defender la urbe.
Cuentan que este alcaide leal y fiel, no sólo juró fidelidad a su Rey, sino también a la ciudad que tenía bajo sus pies.
Cuando juró dijo: "la defenderé con mi honor por siempre", y eso es lo que sigue haciendo, pues la muerte, como siempre ocurre en las leyendas, puede ser vencida por la lealtad, la fidelidad y el honor.

 

 

http://www.alicantevivo.org/2007/05/la-leyenda-de-nicols-peris.html



 

viernes, 28 de agosto de 2020

Castillo Santa Barbara (Historia y leyenda)






El castillo de Santa Bárbara es uno de los símbolos de la ciudad de Alicante. Situado en pleno centro, desde la playa del Postiguet se puede apreciar su perfil, conocido como la cara del moro. Desde arriba podemos ver unas espectaculares vistas de toda la ciudad de Alicante, con el puerto en primer término.

Este castillo fortaleza ha tenido una rica historia desde que los musulmanes lo construyeron en el S.IX. Ha sido testigo de muchas guerras y contiendas. Hasta que no se conquistaba el castillo, no se conquistaba la ciudad.

Ha tenido muchos usos y remodelaciones en su más de once siglos de historia, quedándose ahora delimitado en tres partes bien diferenciadas. La parte más nueva, con la construcción de dos rebelines, el "albacar dèn mig" y el de "dalt". El MUSA, museo de la ciudad de Alicante, nos adentra en la historia de la ciudad a través de exposiciones en algunas salas del castillo.



De su construcción islámica como alcazaba en el siglo IX prácticamente no queda nada debido a sus continuas remodelaciones a lo largo de la historia. Cuando Alfonso X el sabio recuperó la alcazaba en el S.XIII y hasta casi el siglo XV fue una fortaleza cristiana. A partir del S.XVI sufrió su más profunda transformación para pasar a ser una fortificación abaluartada, como la conocemos hoy.


Vamos a repasar las dependencias del castillo empezando por la zona alta, conocida como el macho del castillo. Esta zona es una gran explanada actualmente, y es donde se encontraba la alcazaba medieval. Se derribó y se rellenó todo el foso para dejar una gran terraza donde ubicar toda la artillería necesaria para la defensa. De esta parte destacan las vistas sobre toda la ciudad,el campo y el mar, con la garita de la campana en un extremo vigilando toda la costa y posandoy los cañones defensivos entre los torreones.. En él encontramos los restos más antiguos de la fortaleza, que son unos basamentos de los siglos XI al XIII, además de estancias como el Parque de Ingenieros, la Sala Noble o la Casa del Gobernador.

 


Descendiendo, pasamos por la que era la Casa del Gobernador,con tres estancias ahora convertidas en Museo de la Ciudad. Por una gran puerta, que era por donde se entraba a esta antigua alcazaba medieval, podemos ver la Sala Larga primero y el Antiguo Hospital,ahora también salas del MUSA. Por debajo de ellas un foso, y siguiendo el foso o el camino, llegamos al albacar d’en mig protegido por cuatro torres y que es donde se solía refugiar la población en caso de ataques.



En el "albacar d’en mig" destaca el edificio del Cuerpo de Ingenieros, con los calabozos a un lado y la Torre de Sant Jordi y la Torre de Santa Catalina, la más alta.



Separadas también por un foso llegamos al "albacar vell". En plena bajada, estaba el almacén de la pólvora.Si nos dirigimos hacia la muralla que da al mar veremos las ruinas de la Tahona, donde se pueden ver algunas ruedas para moler.Vigilando el mar, el Baluarte del Rey. 

 


Seguimos descendiendo y llegamos a la parte más reciente del castillo y más importante, ya que abandonada la parte alta del castillo, la medieval, a partir de un nuevo Patio de Armas, se levantaran los nuevos edificios, la ermita de Santa Bárbara, de la que sólo quedan restos.


El Cuartel de la Tropa,hoy salón Felipe II y el edificio del Cuerpo de Guardia. En el mismo patio de armas vemos los ojos del enorme aljibe que hay debajo. También están los calabozos y junto al mar, el baluarte de la reina.

 


A la salida del patio de armas podemos ver lo que era la taberna, ahora sala de exposiciones, y dos últimas estructuras defensivas, el baluarte de Santa Ana y el Revellín del Bon Repos.

Aunque hay asentamientos muy antiguos en las faldas del castillo, su construcción original es musulmana y data de finales del Siglo IX, un siglo después de que la ciudad romana de Lucentum pasara a manos islámicas con el nombre de Medina Laqant. Como era normal en las ciudades islámicas se construyó una alcazaba o recinto fortificado. Se hizo sobre una mole rocosa, el monte Benacantil, de muy difícil acceso y con un valor estratégico muy importante, ya que, construido junto al mar, dominaba toda la bahía y también toda la huerta de Alicante y poblaciones de alrededor. Era una fortaleza casi inexpugnable con muchos edificios en el interior.



Cuenta la leyenda que el Califa de Alicante quiso casar a su preciosa hija Cántara con uno de los dos jóvenes musulmanes que estaban locamente enamorados de ella. Para escoger a uno de ellos el Califa tomó la decisión de que cada uno hiciera una tarea concreta, y Alá decidiría. Uno, Almanzor, tenía que ir hasta las Indias a traer especias raras a su amada. El otro, Alí, tenía que cavar una acequia para traer a su amada el agua verde de Tibi hasta Alicante. Se cuenta que Almanzor puso mucho empeño en su labor, mientras Alí se dedicó a escribir poemas a Cántara y a predicar su belleza, por lo que esta se enamoró de Alí. Cuando Almanzor volvió de su aventura el Califa le concedió la mano de su hija. Alí, desesperado, se suicidó lanzándose por un barranco. Cántara optó por la misma acción. El Califa murió de tristeza y, sorprendentemente, su efigie apareció grabada en el monte Benacantil. La corte, impresionada, decidió llamar a la ciudad “Alicántara”, de donde viene el nombre actual de Alicante.

 


Fueron varias las revueltas y sublevaciones que se produjeron en el periodo islámico, pero el 4 de diciembre de 1248, día de Santa Bárbara, Alfonso X, el sabio, rey de Castilla arrebataba la plaza a los musulmanes. En 1296 es Jaime II de Aragón el que, con tropas aragonesas y catalanas, arrebata la fortaleza a los castellanos defendida por el entonces alcaide D. Nicolás Peris, que defendió con su vida el castillo y al que tuvieron que cortar la mano una vez muerto para arrebatarle las llaves de la fortaleza. En la subida hacia el macho del castillo tiene una pequeña escultura.

En la segunda mitad del siglo XIV se produjeron cruentas guerras territoriales y fronterizas en la guerra de los dos Pedros, Pedro I de Castilla y Pedro IV de Aragón. La ciudad de Alicante, en la frontera de los dos reinos vivió varios y sangrientos conflictos siendo ocupada por los castellanos, que finalmente la devolvieron. El castillo fue testigo de estos enfrentamientos.

Carlos I, ya rey de Castilla y Aragón, lo fortifica y su hijo Felipe II entre 1560 y 1580,aprovechando la riqueza procedente de América, hace una gran reforma en todas las dependencias, dejándolo casi como hoy lo conocemos. Fue Juan Bautista Antonelli, arquitecto italiano autor de varias obras en la región de Alicante, como la mayoría de las torres vigías que todavía pueblan nuestra costa, la torre de Santa Faz, el castillo de Benidorm y de Moraira, el pantano de Tibi…el encargado de hacer prácticamente nuevo el castillo y más acorde con los tiempos que corrían. Entonces el peligro también venía por el mar con los piratas berberiscos.

 


Un siglo después en 1691 es bombardeado y tomado por los franceses. Durante la Guerra de la Sucesión, entre borbónicos partidarios de Felipe V y austriacistas partidarios del archiduque Carlos, el 7 de septiembre de 1706, los aliados ingleses toman el castillo, hasta entonces en manos francesas que apoyaban a los borbones. Dos años después en diciembre de 1708 los franceses ocupan la ciudad, refugiándose los ingleses en el castillo. En esta época ocurrió el hecho más importante en la historia del castillo. Para buscar la rendición, construyeron una mina de unos 20 metros de profundidad que llenaron de pólvora. Tres meses después y tras varias invitaciones a la rendición, incluso invitando al comandante inglés a que viera lo que le tenían preparado, el 4 de Marzo explotó la mina, causando mucho daño al castillo y al ejército inglés.


Otro suceso importante se produjo el 28 de enero de 1844 cuando el coronel oscense Pantaleón Boné, comandante de los carabineros, tomó el castillo de Santa Bárbara y la amurallada ciudad de Alicante junto a liberales progresistaspara levantarse contra el giro autoritario que el gobierno liberal del General Espartero estaba adquiriendo. Estableció su cuartel en el castillo de Santa Bárbara donde alojó a gran parte de la tropa y a los prisioneros. El alzamiento, iniciado en Alicante, no pudo extenderse al resto de España y, la ciudad fue sitiada por tierra y por mar, por donde se bombardeó la ciudad. El 8 de Marzo de ese mismo año Pantaleón Boné es fusilado junto a 23 de sus hombres en el malecón del puerto.

 


El 27 de septiembre de 1873 fue la última vez que el Castillo de Santa Bárbara usó sus defensas. Fue durante la Primera República para repeler el ataque de la fragata blindada Numancia que junto con la Méndez Núñez y el Fernando el Católico, en poder de los cantonalistas cartagineses, bombardearon durante siete horas la ciudad y el castillo.

En 1893 se desartilló el castillo, ya sin ningún valor militar. Se fue deteriorando con el paso del tiempo y ya sólo sirvió como alojamiento para enfermos por la peste y el cólera y como prisión, sobre todo durante la guerra civil española donde primero recluyeron a prisioneros afines al bando Nacional, y posteriormente a prisioneros afines a la Segunda República, la mayoría procedentes del puerto de Alicante y del campo de concentración de Los Almendros.

En 1929 pasó a ser propiedad de la ciudad y en 1961 declarado Monumento Histórico-Artístico.

 


En las distintas salas del castillo se han ido recogiendo momentos de la historia de la ciudad de Alicante. La ciudad y el castillo han ido ligadas a través de los tiempos, ya que no se daba por conquistada la ciudad hasta que no se conquistaba el castillo, que muchas veces servía de refugio para los habitantes de la ciudad.

El edificio del Cuerpo de ingenieros acoge el Centro de Recepción de Visitantes, en el que puedes ver un audiovisual de animación sobre la historia de Alicante y un recorrido por las diferentes épocas de la historia de la ciudad. Justo al lado en las llamadas Cuevas de los Ingleses se narra quizás el acontecimiento más terrible de la fortaleza “La Explosión de la Mina” con paneles y un curioso y didáctico audiovisual. Si subes hacia el macho del castillo en el Antiguo Hospital se encuentra la exposición “Alicante traspasada de Mediterráneo”, que muestra la vinculación de Alicante con el Mediterráneo, a través de materiales antiguos de pesca, ánforas y citas sobre la ciudad.

En la Sala Larga, justo a continuación, la exposición “Historias y personas” permite a los visitantes conocer a muchas de las personas que han formado parte de la historia de la ciudad, muchos de los apellidos más comunes, así como escudos de familias alicantinas. En lo que era La Casa del Gobernador, se expone una maqueta del castillo y cartas naúticas, mapas y planos antiguos de la ciudad. En la sala contigua, estandartes y armaduras.

En el foso del castillo que separa el patio de armas y la parte alta del castillo excavada en la pared se encuentra la cuadra que utilizaba hasta no hace mucho el burro que se utilizaba para todas las tareas del castillo. Junto a la plaza de armas, en los antiguos calabozos se puede ver el ” El espacio del dolor” donde se proyecta un audiovisual que recoge los usos que ha tenido el castillo para los presos. Debajo de esta plaza se encuentra el impresionante aljibe renacentista con capacidad para más de un millón de litros de agua, y que recogía toda el agua que caía sobre el castillo.